Preocupa la inseguridad en El Calafate

Recién en estas horas el conflicto policial se hace sentir con fuerza en El Calafate. El jueves los vecinos despertaron con temor. Durante la madrugada la mayoría de los oficiales se acuarteló junto a los suboficiales y agentes.
Sólo unos 17 policías quedaron prestando servicio, incluyendo al jefe, al subjefe y a los puestos de guardia fija.

Coincidentemente, durante la madrugada dos comercios del centro de la ciudad sufrieron roturas de sus vidrieras. No hubo robos, sólo destrozo de vidrios con elementos contundentes, casi como un llamado de atención sobre que la localidad prácticamente se encuentra sin seguridad.

Los responsables de ambos comercios debieron permanecer custodiándolos. Recién a media mañana pudieron contar con el servicio de vidriería.

Habitualmente, ante esas situaciones, los lugares quedan con custodia policial, pero la falta de efectivos no lo permitió.

Al cierre de esta edición no se habían producido otros hechos delictivos, pero se temía por lo que pudiese ocurrir en la noche del viernes y sábado.

La falta de 9 oficiales originó que quienes no se adhieren a la medida comiencen a sufrir el cansancio por el recargo de horas de servicio. En algunos casos el personal llegó a superar las diez horas de trabajo.

Formalmente no existe un llamado para que los gendarmes salgan a la calle. Pero esta corresponsalía pudo saber que desde el municipio local se hicieron gestiones.

Desde Buenos Aires el intendente Javier Belloni pidió que quien cubre su cargo, el presidente del Concejo Deliberante Víctor Romero, se pusiera en contacto con el jefe local de la Policía para conocer la situación y saber qué planes tiene la institución para el caso.

Romero mantuvo contactos con el jefe de comisaría Omar Segovia y el jefe del Escuadrón 42 de Gendarmería Javier Ferreira.

Según se conoció el presidente del Concejo Deliberante coordinó con las dos fuerzas que exista una colaboración mínima por parte de Gendarmería, quien dispuso de un vehículo y personal para patrullar determinados sectores de la localidad.

Mientras tanto, ayer al atardecer, los familiares y vecinos de los policías autoconvocados volvieron a marchar en el centro de la ciudad.

Esta vez, el reclamo para que el Gobierno de la provincia brinde respuestas a los pedidos de los delegados contó con el aporte de sectores como ATE y Judiciales. Aunque no en gran número, los afiliados a esos dos gremios marcharon junto al sector policial, con pancartas y banderas.

Unos pocos policías autoconvocados acompañaron la movilización que marchó por el centro comercial. Lo hicieron cubriéndose los rostros o desde sus vehículos particulares.

La masa de los acuartelados esperó la marcha afuera de la dependencia en la que se encuentran desde el segundo día del conflicto.

“Esto es para que Hasan no diga que en Calafate no pasa nada” dijo uno de los policías del reclamo a la corresponsalía de La Opinión Austral. Los dichos del efectivo dejaban al descubierto el enojo que reinaba entre ellos. Desde Río Gallegos, los mensajes les indicaban a los calafatenses que desde la jefatura policial se habían minimizado las repercusiones del conflicto.

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