El Dr. Diego Brunet explicó por qué suceden estos casos, quiénes denuncian y por qué aumentó considerablemente la consulta.
SIN MIEDO. Generalmente son las madres las que denuncian a sus maridos por violación de los derechos del niño.
ADEMAS
Ahora los hombres también se atreven a denunciar a sus esposas
La Dirección del Niño y del Adolescente de la Municipalidad de la Capital recibió en un año más de 700 consultas de madres que denuncian a sus maridos por maltrato hacia sus hijos. A pesar del miedo y de las amenazas que reciben por parte de los abusadores, estas mujeres decidieron enfrentarlos para cuidar la integridad física de sus menores. Además de las denuncias por maltrato infantil, también se recibieron quejas por abuso sexual, aunque en menor cantidad.
“El año pasado recibimos aproximadamente 700 consultas dignas de ser tratadas y formuladas en un expediente. De todas ellas el 80% corresponde al maltrato en cualquiera de sus órdenes, llámese verbal, físico o psicológico. Los otros 20% corresponden a consultas o denuncias que tienen que ver con el abuso sexual, adicciones y comportamiento de los niños en las escuelas”, explicó el Dr. Diego Brunet, director de la Dirección del Niño y del Adolescente municipal.
Además, el profesional destacó que las consultas aumentaron considerablemente en relación con los años anteriores, al punto que por mes se recibieron entre 5 y 10 llamados más de lo habitual. Las mismas se realizan personalmente en la dirección, ubicada en el edificio municipal o a través de la línea gratuita 102.
“El maltrato infantil es algo que se da en forma permanente. A veces los padres retan a sus hijos y dicen cosas que dañan su autoestima y desde ahí ya estamos hablando de maltrato. Hay gente que trabaja y abandona a sus hijos y también es otra forma de maltratar, ni hablar de la agresión física. Todas estas cuestiones hacen que cada vez haya más consultas en nuestra repartición”, explicó Brunet.
Escenarios
El profesional también analizó cómo se viven los casos de maltrato infantil de acuerdo con la clase social o la zona en la que se reside. Hay una notable diferencia en el accionar de las personas que denuncian los hechos y aquéllos que provocan la desagradable situación.
“Es un tabú la creencia de que estos casos sólo suceden en la periferia de la ciudad. Esto pasa en todos lados, lo que varía es la manera en la que se lo trata, porque la gente que tiene un mayor poder adquisitivo, por ejemplo, llama a un abogado y soluciona el problema.
Entonces son temas encubiertos. En cambio la gente de menor recurso, que comúnmente se encuentra en los barrios, al no tener esa posibilidad recurre a nosotros y ahí salen a la luz. Pero el maltrato infantil no distingue clases sociales de ninguna manera”, comentó el doctor.
Además sostuvo que en los casos de las familias que tienen un mayor poder adquisitivo generalmente la mujer no necesita al marido porque ella también cuenta con un ingreso económico, lo denuncia y lo excluye del hogar. En cambio en la gente que es de la periferia, la mamá tiene que decidir entre correrlo al padre de familia y quedarse sin recursos económicos. Está en el medio la dependencia del abusador que aprovecha esta circunstancia.
Pese a esta situación planteada, en la actualidad la mujer toma mayor coraje debido a las posibilidades que tiene de contar con un ingreso mínimo.
“Con los diferentes planes que existen ahora, como la Asignación Familiar por Hijo y todas las facilidades, la mujer ya no está tan desprotegidas. Entonces es ahí cuando se animó a hacerle frente a la situación y denunciar al abusador, sin tener tanto miedo”, ahondó.l
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