Preocupa que no haya control de desechos

La compleja problemática de la contaminación de la Cuenca Salí-Dulce sigue generando repercusiones tanto en los distintos ámbitos estatales como académicos.

Como una manera más de encontrar posibles respuestas al desastre ecológico, Nuevo Diario recurrió a la experiencia profesional del Ing. Victorio Mariot, profesional académico de la UNSE e integrante del Gabinete de Asesores del Gobierno provincial, quien se refirió a la posibilidad de utilización de los residuos de las industrias tucumanas (cachaza y vinaza) como elementos fertilizantes para la agricultura.

“Lo que se debería hacer es evitar que estos deshechos entren al río”, refirió. Para el profesional, “controlar los desechos de la vinaza y la cachaza no es tan costoso como se cree”, y agregó que “las empresas no lo hacen porque no quieren”, manifestó a Nuevo Diario.

“Para esta época, al aumentar la producción, se vuelcan estos contaminantes a los ríos, que están llevando sustancias como potasio, nitrógeno y fósforo. Estos tres elementos son fertilizantes que vienen de la caña de azúcar y fertilizan el lago del embalse”.

Al respecto, agregó que dicho problema ocasiona la aparición de algas cianofíceas que se reproducen en enormes cantidades. “Cuando estas algas entran en descomposición, empiezan a producir un gas llamado metano, que provoca la muerte de los peces, porque en vez de tener oxígeno, tienen metano, un gas que mata a los peces”.

En tanto, el Ing. Mariot recordó que los ríos Marapa y Medina, del sur de Tucumán, “no traen tantos contaminantes, porque en esta zona hay varios ingenios que hacen el tratamiento de sus desechos. El problema está ocurriendo en el norte de Tucumán, en lugares como Concepción, que no tratan sus efluentes como corresponde”, puntualizó.

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