La comunidad sampedreña está preocupada por el “aumento de las bandas” dedicadas a la comercialización de drogas, en la modalidad de grupos delictivos denominados “narcofamilias”. El delito organizado por integrantes de una familia no es precisamente nuevo, basta una referencia a la maffia italiana, pero en estos lares, de un tiempo a esta parte, hablemos de aproximadamente hace unos treinta años, la palabra droga o banda de narcos, casi ni se mencionaba.
En la Agencia San Pedro de Pregón, el Diario de Jujuy, se viene siguiendo desde hace tiempo la cobertura casi a “full” de los procedimientos en lo que a narcotráfico se refiere, y además, la comunidad habla, se preocupa y se da cuenta del crecimiento en estos tiempos, de bandas casi totalmente integradas por grupos y entornos familiares que son liderados por el padre, la madre y hasta un grupo delictivo que es liderada por una hija.
En esos casos en que la banda es liderada por alguno de los jefes de familia;se diría que a los hijos no les habrá sido fácil eludir las órdenes que les dan, los mandatos que reciben.
Desde la Psicología se podría hilar fino y encontrar razones para repartir culpas, o no; ero a la Justicia, con los hechos le es suficiente para resolver los casos e imponer las penas que sean necesarias, de manera tal que con ello se impida que se extiendan esos clanes o que sean imitados por otros.
LAS ANDANZAS
DE “LA YOLA”
Un clan es un grupo de individuos unido por parentesco y ascendencia, la palabra proviene del gaélico “clann”, que significa hijo o descendiente, pero sin embargo, desde que irrumpieron las actividades mafiosas de distinto signo con el propósito de delinquir y causar perjuicios al conjunto de la sociedad, clan ya no sólo refiere a algo así como a grupo familiar, sino también como a algo clan-destino).
Entre los casos más conocidos, por ejemplo, se conocieron los de la “La banda de la Yola”, así se denominaba un clan formado por la madre, una hija, dos hijos, una nuera y dos ahijados, todos integrantes de esa organización mafiosa, acusada de procesar, distribuir y vender cocaína a gran escala dentro de círculos de gente de alto poder adquisitivo.
La “banda de la tía”. La jefa del clan y líder del grupo, fue detenida en cuatro oportunidades por la misma causa, junto con dos hijas, un hijo, tres sobrinos y un yerno; e tanto que otro hijo está prófugo y un quinto, preso por delitos de robo.
Lo llamativo de esa mujer a la que apodan la “tía”, es que con gran facilidad lograba burlar a la administración de justicia, a los tribunales; yaque en cada uno de los procedimientos, siempre usaba a uno del grupo de modo tal que ese se hiciera cargo de la causa y así ella podía zafar.
En otra ocasión lo hizo argumentando que era minusválida “al parecer, por una avanzada diabetes le habían amputado una de sus piernas) y los “compasivos administradores de justicia”, le habrían otorgado el beneficio de la “prisión domiciliaria”, pero la mujer, lejos de rescatarse para la sociedad, continuó ejerciendo el vil comercio de las drogas hasta que, al parecer ya cansados los administradores de justicia, en la enésima oportunidad la mandaron del todo a la cárcel, “con enfermedad o sin ella”.
Los vecinos del barrio La Merced, señalan al respecto que ahora “se respira un poco más aliviado, por lo menos en el sector donde esta ubicado el ‘bunker’ de esa malviviente”, aunque según señalaron, habría “otro familiar que habría reabierto el negocio y seguro que en su momento la policía o mejor dicho la justicia, le caerá para desarticular, de una buena vez por todas a esa banda”.
“LA BANDA DE LA MECHA”
Otro caso que se recuerda es el de la conocida como “Mecha”, del barrio autodenominado “evacuados”, ubicado entre San Francisco y 9 de Julio; unabanda que, según los registros e investigaciones realizadas, por ahora estaría casi diezmada y sólo quedaría uno de los hijos de la “Mecha”, el cual está prófugo, porque en seis allanamientos y procedimientos que se le realizaron en distintas fechas, ya desde hace dos años hasta ahora, están tras la rejas.
El raid de la mencionada, comenzó cuando el jefe del clan, denominado algo así como “el toro”, se había hecho cargo de los delitos que cometían y quedó como único detenido; en l segunda caída a manos de la policía, quedó detenido el hermano de la “Mecha”.
En otras dos ocasiones la llamada “Mecha” logró burlar el cerco policial y se mantuvo prófuga hasta que en una quinta detención cayo junto a un “amante”, que sería su segunda pareja (porque el marido está preso), según decían, y al respecto habría dicho “nadie es de madera, necesitaba otro compañero”.
Pero, otra vez había logrado burlar a los tribunales, ya que el amante de la “Mecha” se hizo cargo de todo y ella quedó de nuevo en libertad, hasta que cayó por sexta vez y ya no pudo zafar, porque las pruebas fueron contundentes contra ella, dos de sus hijos y una nuera (aunque esta última y uno de sus hijos lograron darse a la fuga).
Pese a que la mencionada lograba eludir a la justicia y burlarse de los jueces y fiscales que tenían a cargo las causas, los agentes antinarcóticos de la Brigada sampedreña no descansaron y, tras paciente espera, lograron detener al hijo de la “Mecha” cuando estaba por reabrir “el negocio”. No le dieron tiempo, y como tenía pedido de captura, “adentro mi alma”.
TAMBIÉN “LA NUERA”
Profundizando las investigaciones, los detectives siguieron las huellas hasta que dieron con la nuera de la mencionada “Mecha”, la cual sería conocida como “la marianita”, que habría tomado la posta e instalado la continuidad del negocio con “delivery” incluido, ya que al parecer sabia mucho del movimiento de su suegra y de la clientela.
Esa mujer llamada “la marianita” quiso seguir los pasos de la suegra, pero los policías le hicieron una zancadilla y el clan quedó desarticulado. Ahora, aparentemente sólo queda un hijo de “la Mecha” suelto, que por ahora no ha sido ubicado.
Hasta los mismos vecinos opinaban al respecto que ese hijo “ojalá no siga los pasos de los padres, su tío, el hermano y la cuñada” y se salve “de esa ponzoña que le han inoculado en la cabeza con el mal ejemplo; y quesea buena gente”.
Hay otros casos de clanes familiares, de los asentamientos Bajo Moralito, Libertad, San Antonio, los barrios Patricios, Santa Rosa de Lima, Ejército del Norte y la Merced, entre otros.
El último procedimiento a estos clanes fue desplegado en las vísperas de la Navidad. A través de cuatro allanamientos los policías detuvieron al “clan de los villa”. El progenitor de ese grupo gozaba -”qué barbaridad, exclamaron algunos vecinos ante tanta coincidencia”- de prisión domiciliaria; la made, el hijo, la nuera y un sobrino (que había salido hacía poco de la cárcel por delitos de robo” (ver Pregón del miércoles pasado). Los integrantes de estas “narcofamilias” detenidas ya habían sido capturados antes, pero siempre resultaron excarceladas.
“SE BURLAN
DE LA JUSTICIA”
En estos dos años, han sido perseguidas y detenidas al menos veinticinco bandas; doce deellas de clanes familiares. La pregunta que se hace la gente en la calle, es ¿por qué salen con tanta facilidad?, ¿dónde esta la falla, o el fallo?, porque si se les secuestra cocaína en polvo y en tizas, marihuana en dosis listas para la venta (ravioles), instrumental para procesar, estirar, fraccionar y envasar la droga tales como prensas caseras, balanzas electrónica de precisión, filmes de PVC, licuadoras, moldes, teléfonos celulares, cámaras fotográficas digitales y dinero; no son aaso pruebas contundentes para analizar que están cometiendo delito”.
Ese delito está penado por la Ley Nro. 23.737, entonces, “por qué se sigue permitiendo esa estrategia malviviente de hacer creer que solo uno de ellos es el responsable?, no señores, acá todos son responsables, porque saben lo que hacen, no somos necios para pensar que solamente uno de la narcofamilia hace eso; entonces or qué, si los demás son tan inocentes, por qué no lo denuncian a ese familiar o lo hacen desistir de su conducta malévola?.
No lo hacen porque se manejan con holgura económica y controlan las zonas más peligrosas de la ciudad, actuando con total impunidad y burlándose de la justicia”.
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