Sólo tres policías retirados, de avanzada edad, realizan hoy en el hospital el control del edificio, que cuenta con varios ingresos. El director, Adrián Lammel, aseguró que la situación "es muy grave".
Neuquén > La enorme afluencia de público que circula diariamente por las instalaciones del hospital Castro Rendón y la ausencia de un sistema de seguridad preocupan a las autoridades de Salud. Más a su director, Adrián Lammel, quien considera que la situación no “da para más” ya que los robos son “permanentes”.
Según sus expresiones, las víctimas de los atracos son el personal de trabajo, familiares y hasta los propios pacientes. Contó que diariamente faltan bicicletas, carteras, equipamiento de uso diario y hasta computadoras. Y atribuye todo eso a la falta de un servicio apropiado de vigilancia.
Detalló que en la actualidad -y desde hace varios años- el principal hospital de la provincia cuenta con una prestación adicional de sólo tres policías retirados de avanzada edad por turno, encargados de custodiar todo el edificio. A ellos se les suman dos personas abocadas a lo que sucede en Salud Mental y Guardia. Mencionó que en esas condiciones “es imposible llevar adelante un control del mismo”, ya que son siete los ingresos habilitados, trabajan alrededor de 1.700 personas y existe una circulación promedio de 5.000 personas por día.
“Con tres personas y sin cámaras es impensable llevar adelante un monitoreo adecuado de lo que ocurre en el edificio. Cómo mínimo necesitaríamos un 100 por ciento más”, expresó Lammel, quien aclaró que con el objetivo de encontrar respuestas, a fines del año pasado se elevó a niveles ministeriales un proyecto que detalla lo mínimo indispensable que se necesita para brindar seguridad. “Hablamos de un servicio completo y serio, que debería ser licitado”, destacó y estimó que implicaría un gasto anual cercano a los 900 mil pesos, unos $600 mil más que lo que se gasta en la actualidad.
La iniciativa elaborada y ya presentada incluiría, entre otras cuestiones, control en los accesos, cámaras en lugares estratégicos (sector Neonatología, Maternidad, etc.), alarma, control de aparatología del personal y seguridad nocturna en el ingreso a Guardia.
Personas judicializadas
La presencia de personas ajenas -gente desprotegida, sin un techo o indigente- dentro de las instalaciones del Castro Rendón es otra de las grandes preocupaciones. Profesionales han expresado que no es novedad que la gente use el edificio para dormir, alimentarse y utilizar, por ejemplo, las escaleras para llevar adelante maniobras incorrectas. “Muchos de ellos creen que las instalaciones del hospital son parte de su casa y así se desenvuelven día y noche”, mencionaron desde el interior del edificio.
Esta situación ha derivado en acciones concretas. Lammel indicó que en 2009 se han judicializado cuatro causas de personas que “vivían” dentro del Castro Rendón.
“Me preocupa de manera alarmante. Pareciera que no se toma verdadera dimensión de lo que sucede, pero es algo muy grave”, remarcó el director del Hospital Regional, a la vez que acotó: “No es común que el principal hospital de Neuquén no tenga seguridad, que haya personal que sufre intimidaciones y amenazas de desconocidos y poniendo en peligro, además, equipos médicos de altísimos valores”.
Sin ir más lejos, días atrás hubo denuncias sobre faltantes en la nueva guardia, entre ellos canillas, baldosas, flumiter y elementos de grifería y de los bajo mesadas. “En los últimos dos años han faltado muchísimas bicicletas, motos, computadoras personales y monitores”, detalló Lammel, a lo que incluyó el robo de sellos institucionales y electroscopios de la guardia.
Hay quienes afirman que la situación es compleja y amerita una solución. Pero también están aquellos que no logran entender cómo un hospital de las características del Castro Rendón funciona sin un servicio de seguridad permanente.
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