El secretario de Patrimonio Histórico del municipio sostiene que deberá restaurarse «tal como estaba» el piso de la antigua iglesia.
“Las leyes y normas internacionales que declararon a la Estancia y a la Iglesia Jesuítica de Alta Gracia como Patrimonio de la Humanidad son claras en el sentido de que no pueden efectuarse tareas que impliquen algún tipo deterioro o daño para este patrimonio arquitectónico. Lamentablemente, en el proceso de reforma del piso de la Iglesia que encaró el cura parroquial se produjeron alteraciones y roturas de material colonial muy valioso que luego fue tirado en un espacio verde de barrio Liniers. Tenemos miedo de que se produzca alguna sanción de la UNESCO ya que una medida de esa naturaleza sería algo gravísimo para la ciudad”, sostuvo ayer en diálogo con LA MAÑANA el secretario de Patrimonio Histórico local Miguel Subirá.
El funcionario municipal que asumió el pasado 10 de diciembre recordó que hace 20 días se alertó a la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos el proceso de reformas que había encarado el sacerdote Marcelo Diderides en la Iglesia, supuestamente porque la parte moderna del piso generaba problemas a la hora de la limpieza.
Todo parece indicar que el sacerdote se excedió en sus funciones y cometió un error, mal asesorado por algún arquitecto sin experiencia en este tipo de cuestiones.
“De las investigaciones realizadas por un arqueólogo de la Comisión Nacional de Museos surgió el dato de que se extrajeron baldosas antiguas de la época colonial con materiales más modernos que fueron arrojados de noche a un espacio verde. Nosotros elevamos nuestras quejas a la Nación y la Comisión terminó suspendiendo definitivamente los trabajos, que habían excedido los límites autorizados desde un principio”, continuó Subirá. A juicio del titular de Patrimonio Histórico municipal, la única opción que cabe es restituir todo a su fisonomía original, utilizando los materiales que se extrajeron o algunas réplicas.
El funcionario teme que si la UNESCO concreta una inspección en la Iglesia Jesuítica puede decidir la aplicación de alguna sanción como declarar el “sitio en peligro” porque no se cumplieron las normas de protección.
“Si aquí se violaron las leyes vigentes, alguien tendrá que dar explicaciones y responder ante la justicia. Yo no lo conozco a este sacerdote pero debió asesorarse con expertos antes de destruir parte del antiguo piso de la Iglesia, para luego tirar los materiales de noche en un espacio verde de la ciudad. Ha ocurrido algo muy grave y los responsables deberán dar una explicación a toda la comunidad de Alta Gracia”, continuó el colaborador del intendente Miguel Subirá.
Para la ciudad de Alta Gracia la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced es uno de los emblemas religiosos, históricos y culturales más importantes. Ahora, por lo sucedido, los turistas no pueden recorrerla ya que se encuentra clausurada. Según Subirá deberán usarse los materiales extraídos para restaurar los daños en el pieo de la Iglesia, aunque no sabe quien debería afrontar el costo de este proceso tan delicado.
Comentá la nota