A otra fuerte editorial del diario porteño La Nación, se suma ahora su par Página 12. Este último advierte que el gobierno provincial bautiza el proyecto como Paseo Cultural, “como si la palabra cultura pudiera mitigar el escándalo que significa transformar una escuela pública en un centro comercial”.
El cambio de destino de la tradicional Escuela Normal de la ciudad de La Rioja Pedro Ignacio de Castro Barros, para convertirse en shopping, constituye otro hecho lamentable, carente de justificación.
Si, además, se toma en cuenta el camino seguido, los pasos que prepararon la decisión final, en tanto se enunciaban argumentos engañosos para confundir y eludir la reacción popular, se tiene un cuadro inaceptable del ejercicio de la función pública por parte de la gobernación.
Al repasar lo ocurrido, llama la atención que el inicio de este proceso data de hace diez años, con el progresivo traslado de la escuela primaria, la secundaria, el jardín de infantes y, por último, el profesorado, que funcionaban en la antigua Escuela Normal, donde estudiaban, en conjunto, 2500 alumnos.
Para explicar lo que constituyó, en la práctica, un vaciamiento institucional, se apeló a razones de restauración y puesta en valor de un edificio que databa del año 1884, obras que serían financiadas por el Ministerio de Planeamiento y la Presidencia de la Nación.
En octubre del año pasado empezaron a circular noticias acerca del cambio real que sobrevendría, versiones abonadas por el incremento de las obras emprendidas en la manzana del instituto normalista, que fuera donada originalmente para el propósito educativo, antecedente de valor que parece haber sido olvidado.
Al difundirse la novedad, se movilizó un grupo de ciudadanos en defensa del histórico edificio, con el objetivo de mantenerlo en funciones y preservar su integridad. Ese grupo promovió marchas, vigilias y publicaciones en la prensa local, sin recibir respuestas oficiales. Finalmente, interpuso un recurso de amparo ante el Tribunal Superior de Justicia provincial contra la decisión de convertir la Escuela Normal en Paseo Ramírez. Con la firma del juez Angel Avila, se negó el cambio de función, se atribuyó esa versión a los medios y se reiteró que las obras eran de restauración y puesta en valor. No obstante, para ese momento las nuevas obras ya estaban licitadas y adjudicadas.
Así las cosas, por expreso pedido del gobernador Luis Beder Herrera, avanzan los trabajos de refuncionalización del edificio, sin haber dado a conocer a la población el porqué de la conversión.
Curiosamente, la directora de Conservación de Edificios Públicos, Valeria Soriano, explicó que, al quedar vacío el edificio, “se decidió hacer un paseo cultural”.
En síntesis, lo descripto es suficientemente expresivo de la injustificable marginación de una escuela tradicional que, a través de un procedimiento tramposo, es sustituida por un paseo comercial. La transición revela, a la vez, otra quiebra de objetivos educativos y de valores históricos.
Diario Página 12: Patrimonio shopping
La Escuela Normal de La Rioja, fundada en 1884, forma parte de ese conjunto de inmuebles educativos construidos a fines del siglo XIX, que sustentaron desde lo edilicio el sistema de educación pública durante más de 100 años. El inmueble emblemático de la capital riojana también fue el lugar elegido por Rosario Vera Peñaloza para el primer jardín de infantes de la Argentina, en 1898.
Hoy, a casi 130 años de ese hito en la historia de la escuela pública, el gobierno de la provincia avanza con las obras para transformar la escuela en un shopping, que bautizaron con el nombre de Paseo Ramírez Cultura y Entretenimiento. Como si la palabra cultura pudiera mitigar el escándalo que significa transformar una escuela pública en un centro comercial. Y peor aún, destruir un edificio que es Monumento Histórico Provincial y fue propuesto para ser declarado como integrante del Patrimonio Cultural de la Nación, con el aval de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos.
En la ficha que preparó el organismo nacional para elevar su opinión al Congreso de la Nación se indica que “es emblemático en la estructura urbana y paisajística de la ciudad de La Rioja. La Escuela Normal forma parte de un conjunto edilicio, de una política educacional de alcance mundial que en la Argentina conformó más de 64 obras arquitectónicas, varias de las cuales ya han sido declaradas monumento histórico nacional y siguen cumpliendo su actividad áulica. La importancia de la tipología está en que se pudo adaptar a todos los cambios pedagógicos y metodológicos que se implementaron a lo largo de estos 125 años”.
Esta iniciativa ya recibió aprobación por parte del Senado de la Nación y está en tratamiento en la Cámara de Diputados, lo que demuestra una clara voluntad de los legisladores en proteger el inmueble.
La justificación oficial de este atropello absurdo contra el patrimonio cultural fue expresada por el secretario de Obras Públicas provincial y es de lo más curiosa: “Se está haciendo porque se está haciendo”. Y abundó: “Los que se quejan son malintencionados. Son las maestras que quieren quedarse en el centro y perder tiempo en los lugares de ahí”.
Las irregularidades no terminarían allí. La obra se está llevando a cabo en el marco de la ley 21.323 que prorroga la emergencia edilicia de los establecimiento educativos provinciales, y su denominación oficial es “Refacción y Puesta en Valor de la Escuela Normal Pedro Ignacio de Castro Barros”, predio que a su vez fue donado originariamente para ser destinado a la construcción de una escuela pública.
Desde el comienzo de este proyecto y hasta hace pocas semanas, cuando el atropello ya era evidente, hubo un ocultamiento de las verdaderas intenciones sobre el destino que se le pretende dar al edificio en el futuro y del real alcance de la obra en ejecución.
Los fondos fueron aportados por el Ministerio de Planificación Federal de la Nación, mediante un convenio firmado en el marco del Plan de Mejoramiento de la Infraestructura Escolar Provincial, cuyo fin nada tiene que ver con la construcción de un centro comercial y de entretenimientos.
Los docentes del establecimiento y otros ciudadanos de la provincia que se han manifestado en contra de este atropello a la educación y al patrimonio arquitectónico presentaron un recurso de amparo que fue rechazado por el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, con una resolución firmada por el juez Angel Roberto Avila el 26 de febrero de este año, argumentando que no se produciría un cambio de función del edificio.
El fallo expresaba: “Sólo existe una cuestión generada en los medios […] que indicaban que se cambiaría el destino de la escuela normal, y que en realidad se trata de la realización de trabajos de refacción y puesta en valor de la escuela, como parte del Programa Nacional de Mejoramiento de la Infraestructura Escolar Provincial”.
Sin embargo, las obras para el nuevo paseo ya estaban licitadas y adjudicadas, y los funcionarios responsables han reconocido públicamente el cambio de destino del edificio. Un documento oficial fechado en el mes de enero indicaba: “Por expreso pedido del gobernador de la provincia, Luis Beder Herrera, se realiza el proyecto de intervención del edificio para la refuncionalización como Nuevo Paseo Cultural”, firmado, llamativamente, por la directora de Conservación de Edificios Públicos, Valeria Soriano.
Para los jueces fue suficiente con que la parte demandada –el gobierno de la provincia– manifestara unilateralmente que no cambiaría el destino de la escuela, más allá de que los documentos oficiales y la realidad terminaron demostrando lo contrario.
Todavía estamos a tiempo de que las autoridades frenen este desastre. Pero también este caso demuestra la urgencia que se requiere en modificar la legislación nacional en materia de patrimonio cultural. Se debe establecer claramente un mecanismo de protección preventiva de los bienes mientras se encuentra en estudio su declaración, de lo contrario se vulnera la facultad de los legisladores de ejercer su función constitucional, como ya lo estableció la Justicia porteña en más de una oportunidad.
Si las obras en la escuela riojana no se detienen en forma inmediata y se impide el cambio de uso y la modificación arquitectónica del inmueble que están realizando, cuando el proyecto de ley que propone incorporarla al patrimonio nacional llegue al recinto de la Cámara de Diputados de la Nación, ya no habrá nada que proteger, y habremos perdido un ícono del patrimonio arquitectónico escolar.


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