#QUE PRENDAN EL CARTEL

Al parecer quien hoy no tiene Twitter está, por lo menos, alejado de lo que podría llegar a ser una cuestión de Estado. Lo que parecía una "simple" contienda judicial, en algún punto aceptable, se transformó en una guerra sin control, donde se puso en juego la libertad de expresión de un Jefe de Gobierno y el delgado límite de un juez entre su ideología y la ley.
La pantalla recién instalada de LED, ubicada en las intersecciones de las avenidas 9 de Julio y Corrientes, generó una polémica sin precedentes. Una cuestión que se debate tanto en los juzgados porteños como en Twitter.

Al parecer para algunos, la pantalla se encuadra dentro lo de que se denomina "contaminación visual" por lo que se presentó un amparo al respecto, cuya causa cayó en manos del "polémico" juez Roberto Gallardo.

Este magistrado ha estado en el ojo de la tormenta siempre, no importa quién sea el Jefe de Gobierno, dando a entender que su objetivo no es sólo aplicar la ley sino también el sillón de Bolívar 1.

Si bien nunca se lo pudo vincular con algún partido o espacio político en particular, Gallardo se salvó de ser destituido mediante un juicio político por el voto de la ultra ibarrista Laura Moresi. Casualmente, fue el destituido jefe de Gobierno Aníbal Ibarra quien presentó el amparo para que sea desconectado el "polémico" cartel.

Algunos de los fundamentos de los "detractores" de la pantalla de LED es que no sólo contamina la visual sino que perturba a los conductores y que, además, afecta la imagen del Obelisco.

En diálogo con adnciudad.com uno de los principales opositores al cartel, el periodista Pablo Duggan, aseguró: "Más allá de la violación de la ley, me preocupa que un Monumento Nacional como el Obelisco, dedicado a recordar la fundación de la Ciudad de Buenos Aires, además de ser el lugar más emblemático de la Ciudad y, quizás, de la Argentina, se vea afectado, minimizado, desvirtuado o perturbado de algún modo por un cartel comercial".

También Duggan afirmó que se comunicó con el arquitecto Juan Carlos Poli, presidente de la Comisión de Paisaje Urbano. "Poli me confirmó que para la aprobación de este cartel no se hizo ningún estudio especial de ningún tipo, ni de contaminación visual, ni de impacto ambiental o vial. Es decir que se aprobó algo que contraría todas las normas de la ley sin siquiera realizar el mínimo estudio de su impacto en la Ciudad. También me comuniqué con Silvina Bianco de Coca-Cola (área prensa y rrpp) y ella me confirmó también que nunca se hizo estudio de impacto alguno".

Por otro lado, están quienes aseguran que el cartel engalana esta esquina tan tradicional o que es correcto que, como en cualquier parte del mundo, las empresas tengan la posibilidad de publicitar de esta forma. A lo que se suma algo que no puede ser menor en estos tiempos mundialistas, que allí se pueda transmitir el partido de la Selección Nacional.

Lo más peligroso de este caso -y dejando un poco de lado lo más "banal" pero no menos importante- es que un juez porteño dedique tiempo a cuestionar lo que se deci a través de Twitter. Lo manifestado por Gallardo a Mauricio Macri por haber pedido a través de este medio que se prenda el cartel, se encuentra al límite de los derechos de expresarse libremente.

El sábado Macri, en su carácter de ciudadano y Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, apeló la resolución del juez de intimarlo a presentar una serie de datos por haber enviado por esta red social un mensaje solicitándole que permita a los vecinos y turistas observar el partido de futbol de la Argentina y México en la pantalla gigante.

Según el comunicado enviado a adnciudad.com Macri consideró que "con esa intimación el juez está 'atropellando' sus derechos a la libertad de expresión y a la intimidad".

El Gobierno porteño había dado cumplimiento a una medida del propio magistrado que prohibía el funcionamiento de esa pantalla.

El jueves pasado Macri difundió vía Twitter un mensaje señalando que la pantalla está en regla y pidiendo al magistrado que permitiese a los porteños disfrutar del partido. De hecho mucho de los miembros del Gabinete porteño, como los diputados del PRO que utilizan este medio para informar o contar su quehacer diario, también se manifestaron a favor del cartel, retwitteando (reenviando) el mensaje.

Pero el viernes Gallardo libró un oficio, sin especificar si debía responderlo a título personal o como Jefe de Gobierno, exigiendo en tono intimidatorio y perentorio, que Macri confirmase o negase haber difundido personalmente por Twitter tal mensaje.

Macri afirmó que apeló la medida "al no resultar claro el requerimiento del juez, ya que exigía respuestas violatorias a los derechos a la libertad de expresión e intimidad de las personas y requería documentación gubernamental en un plazo de cumplimiento imposible, afectando el derecho en juicio".

La semana pasada, al apelar la medida cautelar que prohíbe el funcionamiento de la pantalla, el Gobierno porteño acompañó toda la documentación que respalda la autorización otorgada oportunamente a la empresa.

Ahora bien, como ya lo dijimos, está bueno que se discutan las cosas en una red como Twitter y cada uno debería poder expresarse a favor o en contra de esta iniciativa o de cualquier otra. Lo peligroso es que un juez porteño se dedique a leer los mensajes y realice su trabajo en base a un pedido realizado en la red.

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