Preguntas fáciles que nadie quiere responder

Por Martín Rodríguez Yebra

Con tono dramático, Néstor Kirchner llamó ayer a sus diputados a resistir la "ofensiva mediática" contra el gobierno de su esposa. Casi a esa misma hora, Julio De Vido tenía uno de los tantos diálogos ansiosos que sostuvo en estos días con su equipo de abogados. A esos hechos en apariencia aislados los une el escándalo.

El caso de las supuestas coimas para exportar a Venezuela desató una crisis de nervios en el Gobierno. Desconcertado ante lo que amaga con ser una gigantesca trama de corrupción, Kirchner y su gente titubean desde hace una semana, cuando el diplomático Eduardo Sadous declaró bajo juramento que se pagaban coimas para hacer negocios con el chavismo.

Apelaron a un viejo manual: negar todo, indignarse, intimar al denunciante, hablar de complots? Pero a medida que salen a la luz detalles de las operaciones, se acumulan preguntas que nadie del Gobierno atina a responder.

¿Por qué se obligaba a pagar a empresas argentinas un 15% de comisión a un intermediario establecido en Miami, cuando por esos servicios si se paga el 5% es muchísimo, como sabe cualquier novato en comercio exterior? ¿Por qué ante una alerta secreta de Sadous en 2005 se decidió removerlo y firmar más convenios?

Preguntas incómodas, como otra que el Gobierno lleva tres años sin responder: ¿qué hacía Antonini Wilson en un avión fletado por el Estado, con una valija llena de dólares?

La red de intermediarios parece copiada de un libro de John Le Carré. Un argentino-venezolano-estadounidense se queda con una porción del negocio entre Estados de casi US$ 500 millones. El hombre es vicepresidente de la Cámara de Comercio bilateral y representa a una multinacional que fundó un magnate condenado (y luego indultado) a 300 años de cárcel en Estados Unidos por estafas que pondrían colorado a Bernard Madoff. Después del "valijagate", la ganga de las comisiones le quedó a un argentino que era ejecutivo de Impsa cuando esa firma obtuvo contratos millonarios con el chavismo.

Muchos empresarios aceptaron pagar la comisión. Interpretan el libreto del ciego que no quiere ver: "Está todo en blanco y con factura".

Nunca se estuvo tan cerca de entender qué era la valija de Antonini: ¿serían esos dólares "negros" un retorno a los que facilitaban los pagos "en blanco" de empresarios argentinos al intermediario? Políticos opositores buscan lazos entre Antonini, los traders y Claudio Uberti, ex embajador paralelo ante Chávez.

"Es un gran bluf", fue lo máximo a lo que llegó la defensa oficial, a manos del a veces más imaginativo Aníbal Fernández. Fiel a su jefe, aludió al supuesto complot periodístico para expiar culpas. El resto son casualidades, dicen los voceros oficiales, acorralados ante las preguntas más elementales.

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