Un preciso llamado de atención

Adrián Ventura

La Argentina necesita políticas de Estado, es decir, la capacidad de generar consensos mínimos para solucionar sus principales problemas. Desde hace años, la política parece fracasar en forma sistemática en lograr esos objetivos y, por eso, los ciudadanos piden como último recurso que sea la Justicia la que los resuelva.

El presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, interpretando una visión compartida por todos los magistrados, quiere romper esta lógica circular, que coloca sobre la Justicia demasiadas expectativas. Esta fue la idea central que guió su discurso.

No cabe duda de que también es cierto, como lo dijo Lorenzetti, que frente a la creciente demanda de respuestas el Poder Judicial debería contar con más recursos, más autonomía presupuestaria y más jueces. Este segundo ítem apuntó al Poder Ejecutivo y al Consejo de la Magistratura.

Sin embargo, el presidente de la Corte omitió incluir en su discurso algunos matices que tienen estrecha relación con el desempeño de la Justicia, con la repercusión que sus decisiones producen entre la gente y los políticos y con el tiempo que le toca vivir.

Naturalmente, los ciudadanos, reclaman soluciones concretas a sus problemas laborales o jubilatorios, por ejemplo. Pero, en una sociedad madura, las expectativas sociales también apuntan a que el Poder Judicial les garantice que no serán avasallados por el Gobierno.

Lorenzetti fue consciente de su omisión. Sabe que la Corte atravesará momentos difíciles, porque tiene a estudio causas muy delicadas (por ejemplo, la ley de medios), que la exponen a las presiones y críticas del Gobierno, de la oposición y de las empresas. No valía meterse de lleno en la tormenta.

Pero en esa ambigüedad, su mensaje sembró entre los presentes algunas dudas: cuando afirmó que "los jueces no gobiernan porque en una democracia gobierna la mayoría", dejó entreabierta la puerta para que las mayorías sientan el derecho de avasallar los derechos de todos.

En una democracia gobierna la mayoría. Pero el sistema republicano -y la República Argentina no es sólo una democracia sino, también, una república- es mucho más que mayoría. El Poder Judicial debe limitar al poder político.

Hay otro matiz omitido. Muchas veces se acusa a las empresas y particulares de presionar a la Justicia. Pero, desde un tiempo, son la presidenta Cristina Kirchner, con sus críticas a las medidas cautelares, o el secretario de Comercio, Guillermo Moreno y el ministro de Economía, Amado Boudou, con sus ataques a los jueces que intervienen en la causa Papel Prensa, quienes presionan en forma desembozada. Una presión que recae sobre la Justicia.

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