Los precios suben aunque los mida el Indec

Walter Brown

Tiempo atrás, el líder de la CGT, Hugo Moyano, estableció con llana claridad la diferencia entre las estadísticas de precios que proporciona el Gobierno y los números que día a día cotejan los consumidores. “Nosotros nos basamos en el índice del supermercado”, dijo. Y ayer, el director técnico del Indec, Norberto Itzcovich, terminó de darle la razón, al admitir que el IPC es distinto “a la inflación, al costo de vida y al índice changuito del supermercado”.

Y es que aunque el termómetro oficial suba más lentamente que el de las consultoras privadas, la temperatura de las amas de casa, los trabajadores y los desempleados crece al ritmo, cada vez más veloz, en que se vacía el bolsillo.

Hoy, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, autoriza subas de hasta un 10% en unos 30 productos que pueden entrar al changuito de cualquier vecino. Y discute con las prepagas la posibilidad de incrementar entre 18% y 25% las cuotas de la medicina privada, que cubre a gran parte de la población.

La puja con las empresas por paliar el incremento de costos que implican las subas salariales por encima del 28% y la inversión necesaria para mantener activa a la industria, dispara aumentos que alimentan la espiral inflacionaria. Ya sea que la mida el Indec o el changuito del supermercado.

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