Así lo sostuvo el presidente de la Cámara de Supremercadistas de la Provincia, Guillermo Saccomani. Adujo que si bien estaba pautado un encarecimiento en el valor de este producto, los actuales niveles monetarios causaron sorpresa en el sector mercantil. Cupificación en las ventas. Culpas y reproches al Estado Nacional.
Sin embargo, lo que parecía imposible tiempo atrás, ya comienza a percibirse y palparse en nuestra realidad diaria, debido a un proceso inflacionario que afectó de sobremanera el valor de esta artículo y trajo como consecuencia una disminución tanto en su aprovisionamiento por parte de la población, como así también en una paulatina escasez en las góndolas de supermercados y comercios de ramos generales.
En el caso específico de nuestra provincia, el encarecimiento en el precio de la yerba mate tuvo un impacto muy significativo que llegó a tomar por sorpresa hasta los mismos empresarios y comerciantes del rubro mercantil, pues no esperaban el drástico ascenso en los niveles monetarios que se registró, pese a que se daba por descontado el aval oficial a un aumento, pero no en torno a estas características.
De acuerdo a lo señalado por el presidente de la Cámara de Supremercadistas de Tucumán, Guillermo Saccomani "si bien es cierto que a partir de comienzos de año hasta ahora alrededor de 30 empresas fueron autorizadas para que incrementen el precio de sus productos, sin lugar a dudas lo más llamativo de todo esto fue el aumento exponencial que tuvimos en el caso de la yerba".
En tal sentido, indicó que, a modo de una visión promedio que se registra en los diversos puntos de ventas de la comarca, "existen incrementos de un 70 a 100 por ciento, que ya se traduce en las góndolas, lo que causó sorpresa no sólo a los consumidores sino también a los comerciantes porque ya se habían suspendido las listas de precios y las ventas, por lo que esta escalada se traduce en mucha incertidumbre en el sector comercial".
A modo de ejemplificar el contexto en el cual se está inmerso, el empresario contó que en el caso del producto "Nobleza Gaucha" posee un precio a nivel mayorista a 17 pesos el kilo, por lo que proyectado a costo de supermercado, el mismo puede llegar a ascender hasta los 20 pesos, panorama similar al observado con la yerba Taraguí.
Al respecto, semanas atrás, el paquete de medio kilo de marcas líderes (resulta el más adquirido por parte de una familia tipo, compuesta por cuatro personas) en una ponderación promedio podía encontrarse, en los principales centros de compras del radio capitalino, a un precio de 6,89 pesos, en tanto que en la actualidad este parámetro oscila casi los 12 pesos.
Culpas al por mayor
Vinculado con este aspecto, Saccomani señaló que "más allá de que existen diversas marcas y calidad del producto, según se compre una firma líder o secundarias, lo que resulta innegable es que hay poca información de las empresas en razón de cuál será una lista definitiva, si se quiere, de los rangos de precios con las que saldrán al mercado. Una cosa es que el aumento ya haya estado pautado, aunque no en los números actuales que se dieron".
Consultado sobre la falta de este tipo de producto que se puede percibir en los comercios, el empresario resaltó que dicha situación se debe a que "suspendieron la venta algunos fabricantes, aunque no es para seguir alarmando en este sentido, porque aún se cuenta con un stock suficiente, pero, si persiste este panorama se agudizará la venta reducida de los artículos en algunos supermercados. Toda la situación está relacionada con el posicionamiento de precios que están adoptando las respectivas industrias frente al incremento avalado por parte de Guillermo Moreno (Secretario de Comercio Interior de la Nación)".
Por su parte, con una postura contraria a la expresada con anterioridad, Carlos Ortt, directivo del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) adujo que el incremento de precios es "una estampida violenta" y aseguró que se trata de "una jugada de las cadenas comerciales, los supermercadistas".
Agregó, asimismo, que resulta "vergonzoso que se venda yerba a 40 pesos el kilo (refiere a la variedad "Premium" de la marca Rosamonte) y haya desabastecimiento", e informó: "Cuando elaboramos los costos hicimos un prorrateo y ninguna yerba hoy puede valer más de 16 o 18 pesos el kilo".
Según se sostuvo desde el INYM, la yerba que se vende en los comercios en la actualidad fue cosechada y envasada el año pasado, con los precios viejos, por lo que los valores actuales se deben a una especulación comercial.
Las grandes distribuidoras y comercializadoras acordaron con el Gobierno nacional y con los productores llevar desde el 1 de abril (cuando arranca la zafra, que se extiende hasta septiembre) el kilo de la hoja verde puesta en secadero de 1,20 a 1,70 pesos, y 6,90 pesos el kilo de la canchada, es decir, la yerba seca lista para el molino.
"Luego vino el aumento automático de los precios al consumidor final, aunque está claro que el producto que venden hoy fue comprado y procesado el año pasado, al precio anterior", indicó Ortt.
El dirigente, además, cargó contra la figura de Moreno al sostener que "es una persona arrogante e irrespetuosa. Fue uno de los hombres clave en frenar el incremento de la hoja verde durante los últimos dos años y eso retrasó los valores. La demanda de la materia prima es consecuencia de que los productores hayan usado las tierras para otros cultivos", declaró Orrt y pidió que el supersecretario de la administración cristinista "controle a los supermercadistas o a los hipermercados y que no presione a los pequeños productores".
Tras los pasos del aceite
En este marco, Saccomani apuntó que "no hay lugar a dudas de que el impacto es muy considerable y pegó de lleno en el bolsillo de la gente, más tratándose de este producto que es muy consumido y particular en la mesa de los argentinos. El cliente, con estos precios, tiende a inquietarse y se asusta, por lo que debe cambiar sus preferencias, dejando de lado tanto primeras como segundas marcas y recurre a las terceras marcas, que, en este caso, sí demuestran una clara diferencia en el valor, a favor de las posibilidades económicas de las personas".
Vale destacar también que tanto en la provincia como a nivel nacional sucede un hecho similar al descripto pero que se relaciona con el aceite, puesto que, en los centros de compras, la comercialización de este producto se efectiviza de manera cupificada (de hasta dos envases, en el mejor de los casos de 750 centímetros cúbicos, por persona). Según sostuvo el referente de los supermercadista tucumanos, dicha restricción "se debe a que está (el aceite) subsidiado por el Gobierno nacional y se entrega un cupo mensual a los mayoristas, quienes luego proveen a los minoristas, y cuando el stock se acaba tienen que esperar hasta la entrega de la nueva partida".
En tal caso, se argumenta que al agotarse las primeras marcas aparecen las segundas líneas, que se posicionan a la venta con un precio más caro que las firmas líderes. Se desprende de lo anterior que las aceiteras han entregado una parte importante del producto y todavía no pudieron percibir parte de los subsidios que debería haberle abonado en tiempo y forma el Estado Nacional, por lo que la provisión regular del producto, desde entonces, se vio condicionada.
Inequitativa distribución ganancial
"De un kilo de yerba en la góndola, 250 gramos se queda el Estado, 250 gramos se queda la cadena comercial, 250 la industria y el resto lo repartimos entre los productores, los intermediarios, los transportistas; son unos 65 gramos para cada uno de los que integramos el resto de la cadena comercial".
Carlos Ortt, directivo del Instituto
Nacional de la Yerba Mate (INYM)

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