En las orillas del Duero, en España y en el Sur francés ya andan lidiando con cosechas abundantes, precios bajos y mercados en merma.
Escenario local
Aquí en el pago, la radiografía es parecida. Las cámaras vitivinícolas y los respectivos gobiernos discuten desde hace semanas una política regional común para enfrentar la situación y evitar que lleguemos a los racimos maduros con otra crisis encima.
Por lo pronto, entre martes y miércoles, San Juan y Mendoza darían a conocer las decisiones del caso, metodología y proporciones del rescate, que ya se ha venido puliendo entre tires y aflojes. El apuro -además del factor electoral inminente- se da justo en un momento del año en que los pequeños y medianos productores necesitan hacerse de fondos que provienen de las operaciones de la venta de vino, para enfrentar las tareas culturales que requiere la actividad antes de la cosecha. Como se adelantó, ya se habría acordado fijar un precio referencial homogéneo para el mercado interno y externo de $1,15 para los blancos y $2,05 para los tintos, que servirá de base para las operaciones de crédito de retención y de apoyo a las exportaciones. La primera medida sería ofrecerle a los productores líneas de créditos ‘a tasa 0‘ para devolver después de la cosecha 2012, para que retengan volúmenes y no ‘mal vendan‘ su producto. Con ello tendrían fondos para encarar las tareas correspondientes antes de la cosecha, y de paso disminuyen la presión de la oferta sobre el mercado actual. La segunda medida tiene que ver con ir al fondo del problema: sacar volúmenes, en este caso vía exportación. Hay en total entre 9 y 10 meses de stock y la estrategia es promover con apoyo financiero e incentivo sobre el precio vendedor, la exportación de volúmenes a granel al mercado ruso. Ambos gobiernos van a dar un estimulo a las exportaciones -entre 5 y 6 centavos de dólar- para que los empresarios puedan competir de igual a igual con el vino de España, proveedor natural de ese mercado. Por lo demás, los entretelones del acuerdo, las formas de la financiación y los aportantes forman parte del eterno show en que todos se distribuyen culpas, méritos y protagonismos. San Juan le echa la culpa a Mendoza por incumplir el cupo de mosto acordado.
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