El precio del vino, un problema

En las orillas del Duero, en España y en el Sur francés ya andan lidiando con cosechas abundantes, precios bajos y mercados en merma.
La mirada de nuestros productores e industriales sobre la avatares en aquellos confines no es casual: lo que pasa en octubre en la vieja Europa vitivinícola y lo que luego insinúan las viñas californianas en noviembre, siempre termina repercutiendo en los ajetreos de nuestra vendimia en marzo y abril, con las salvedades regionales. Los primeros partes de la cosecha europea vienen de abundancia y precios en retracción. Y esto implica en las alertas mundiales del vino preocupación, porque los mercados están flojos y altamente competitivos. De alguna manera son lineamientos macro que nos incumben en estos días, en los que precisamente los gobiernos provinciales intentan acordar una política de rescate de los precios del vino de los productores, claramente deprimidos por las circunstancias de la demanda y el peso de 8 o 9 meses de stock en los vinos básicos. Desde España, José Espiso -jefe enólogo de Bodegas Ortega Fournier, con producción en la Ribera del Duero, en la región del Maule, en Chile y en el Valle de Uco en Mendoza; explicó este fin de semana que ‘la realidad es muy dura para el productor. Los precios de las uvas de calidad están muy bajos alcanzando un valor entre 60 y 70 centavos de euros el kilo -históricamente el valor llegaba a los 2 euros por kilo-, situación que ha producido un cambio importante en las estrategias empresarias a la hora de negociar la materia prima‘. Espizo advirtió que hay una mayor oferta, producto de una abrupta caída en el consumo en el mercado interno y esa situación ya genera un ‘profundo desequilibrio en los precios‘. Los empresarios están intentando ubicar muy lentamente sus productos en los mercados de exportación. Anticipan que la reactivación será lenta y vendrá de la mano de políticas muy precisas donde el Estado y el sector privado acuerden estrategias conjuntas, según concluyó el especialista.

Escenario local

Aquí en el pago, la radiografía es parecida. Las cámaras vitivinícolas y los respectivos gobiernos discuten desde hace semanas una política regional común para enfrentar la situación y evitar que lleguemos a los racimos maduros con otra crisis encima.

Por lo pronto, entre martes y miércoles, San Juan y Mendoza darían a conocer las decisiones del caso, metodología y proporciones del rescate, que ya se ha venido puliendo entre tires y aflojes. El apuro -además del factor electoral inminente- se da justo en un momento del año en que los pequeños y medianos productores necesitan hacerse de fondos que provienen de las operaciones de la venta de vino, para enfrentar las tareas culturales que requiere la actividad antes de la cosecha. Como se adelantó, ya se habría acordado fijar un precio referencial homogéneo para el mercado interno y externo de $1,15 para los blancos y $2,05 para los tintos, que servirá de base para las operaciones de crédito de retención y de apoyo a las exportaciones. La primera medida sería ofrecerle a los productores líneas de créditos ‘a tasa 0‘ para devolver después de la cosecha 2012, para que retengan volúmenes y no ‘mal vendan‘ su producto. Con ello tendrían fondos para encarar las tareas correspondientes antes de la cosecha, y de paso disminuyen la presión de la oferta sobre el mercado actual. La segunda medida tiene que ver con ir al fondo del problema: sacar volúmenes, en este caso vía exportación. Hay en total entre 9 y 10 meses de stock y la estrategia es promover con apoyo financiero e incentivo sobre el precio vendedor, la exportación de volúmenes a granel al mercado ruso. Ambos gobiernos van a dar un estimulo a las exportaciones -entre 5 y 6 centavos de dólar- para que los empresarios puedan competir de igual a igual con el vino de España, proveedor natural de ese mercado. Por lo demás, los entretelones del acuerdo, las formas de la financiación y los aportantes forman parte del eterno show en que todos se distribuyen culpas, méritos y protagonismos. San Juan le echa la culpa a Mendoza por incumplir el cupo de mosto acordado.

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