Bajó el precio de los huevos y la rompen

Se consiguen cartones a 15 pesos, y menos, en algunos barrios. El consumo se duplicó en 10 años y la perspectiva es que siga creciendo el negocio.
Con el precio en el Top 10 de los productos de la canasta familiar que menos ha aumentado y el mito sobre el aumento de colesterol casi desterrado, el consumo de huevo crece al 8 por ciento anual en la Argentina.

Las granjas no paran de producir y los almaceneros venden a dos manos uno de los pocos alimentos (sino el único) que, aunque pasan los siglos, se sigue vendiendo en su “packaging original”.

“El consumo de huevo se ha duplicado en los últimos 10 años”, aseguró a Día a Día Miguel Peinado, titular de la Cámara de Productores Avícolas de Córdoba. En efecto, el crecimiento ha sido exponencial: de los 113 huevos que cada argentino consumía por año en 2000, se pasó a 222 en 2009 (último dato disponible), un incremento del 97 por ciento.

Precio bajo. “Estos días ha bajado más por la estacionalidad”, indicó Peinado. La docena en los supermercados promedia los 11 pesos, pero en los barrios se consiguen cartones (30 huevos) desde 15 pesos. Es más, en un comercio ubicado en Monseñor Pablo Cabrera al 3500, por ejemplo, hay cartones a 12, una ganga.

“Si bien los insumos nos han aumentado más que el valor de venta, el huevo no ha subido y el consumo está en un buen momento”, explicó el especialista.

Germán Romero, del Centro de Almaceneros, coincidió con las buenas ventas. “El promedio de salida de huevos en las despensas y almacenes es de unos 20 cartones por semana, lo que da un total aproximado de 200 docenas por comercio, por mes”, precisó.

Cuesta un huevo que el repartidor entregue factura. Paradójicamente, una gran parte del mercado minorista del huevo se maneja “en negro”. Es que los repartidores son los menos adeptos para entregar facturas. “Los huevos encabezan la nómina de productos que al comerciante le venden en negro”, aseguró Germán Romero, gerente del Centro de Almaceneros de Córdoba. “Es muy complicado que los distribuidores otorguen una factura”, agregó. Por otra parte, en general, nunca llegan los productos a las despensas directamente desde las avícolas, sino que “intermedian uno o dos actores”, aclaró.

“Huevy painting”. Desde el año pasado, algunas avícolas imprimen en la cáscara la fecha de vencimiento y el nombre de la empresa. Los huevos con “body painting” provienen de Entre Ríos y Santa Fe y se comercializan en supermercados de Córdoba. El nuevo etiquetado no es una exigencia de las autoridades sanitarias de la Nación, sino –por ahora– una estrategia de marketing. Un paso previo a la trazabilidad.

Trabajan sólo 2 años y no dan más

24 meses de laburo. La vida útil de una ponedora es de 24 meses –en promedio– en las granjas cordobesas. Si el huevo tiene un bajo precio, a los 22 meses ya ‘no paga’ el alimento; si está alto, puede ‘laburar’ hasta los 27.

Cantidad. En Córdoba hay granjas que tienen hasta 250 mil gallinas.

Ganan plata rompiendo huevos. Gran parte del huevo que se produce en Córdoba va a parar a “rompedoras”. Estas industrias (tres en el país) se especializan en hacer “huevo en polvo” y “huevo líquido”. Lo compran los grandes fabricantes de alimentos para hacer, desde galletas o pan dulce, hasta mayonesas.

Qué come una gallina. Un balanceado especial que incluye maíz, sorgo, soja y carbonato de calcio, entre otros.

1.250 por minuto: Son los huevos que se ponen por minuto en Córdoba. A razón de 75 mil por hora. Es el 8% del promedio nacional.

1.800.000 por día: Cantidad de huevos por día que se ponen en Córdoba. Algunos van al consumo interno, otros al noroeste.

2.500.000 gallinas: Es la cantidad de ponedoras que hay entre las 60 granjas avícolas instaladas en la provincia de Córdoba.

$ 15 por cartón: El cartón se puede conseguir en los barrios a $ 15, o menos. En los supermercados, la docena promedia los $ 11.

Cuando se jubilan: safari por África. Después de haber puesto algo más de 600 huevos en toda su vida en las granjas avícolas, las gallinas ya no terminan más –como sucedía antes– en la olla de los argentinos. La realidad les indica un futuro transoceánico, casi turístico: África. “Lo que pasa es que la gallina, después de faenada y pelada, no tiene la misma ‘vista’ que tiene un pollo. Es grande, tiene canutos, no atrae. Entonces, no hay mercado interno, como antes”, explicó Miguel Peinado. “Ahora, casi todas se van a África. Nosotros las vendemos a frigoríficos que se especializan en faenarlas, limpiarlas y embarcarlas”, detalló de la Cámara que nuclea a avícolas locales.

El mito del color de los huevos. Aunque cualquier chico de Córdoba, cuando dibuja en el colegio un huevo, lo pinta de blanco; en la heladera de la familia, casi seguro, hay huevos castaños. Esto se debe a que los cordobeses prefieren –nueve a uno– los huevos “de color”, en perjuicio de los tradicionales blancos.

“No hay una explicación, folklore del consumidor que le dicen. Si a las gallinas se les da el mismo alimento, dos huevos puestos en un vaso, uno de cascara blanca y el otro castaña, son iguales”, aseguró Miguel Peinado. “El color se debe a la raza de la gallina, a la genética. Las blancas dan huevos blancos; y las coloradas, huevos castaños. La gente come por los ojos. Algunos piensan que el castaño es de campo, o más casero, pero es un mito”, apuntó.

“Esto de elegir sólo castaños se da en Córdoba y en las provincias del noroeste, pero en Buenos Aires, por ejemplo, da igual, no miran el color”, dijo el especialista, que tiene una granja avícola en Capilla del Monte.

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