Exigen respuestas del gremio judicial y el martes marchan a Tribunales. Insisten en que hay más recibos de pago que casas por entregar y reclaman que el sindicato publique el padrón cuanto antes.
"Somos cada vez más pero esto no es bueno, sino que nos preocupa. A los 270 comprobantes de pago que teníamos se sumaron esta noche otros 15. Es decir, ya tenemos 58 recibos más que las casas disponibles, que son 227", lamentó Nicolás Abregú, de 31 años, uno de los presuntos damnificados que se puso a la cabeza del grupo. "Cuando solicitamos que levantaran las manos quienes venían por primera vez y no habían dejado sus papeles, 50 lo hicieron. A esta altura, lo único que pedimos es que publiquen los padrones", remarcó Alejandro Díaz, de 32 años, otro de los organizadores del encuentro
Bronca y festejo
Los asistentes de la reunión pasaron de las dudas a la bronca y de la esperanza a la euforia. Los presentes -la mayoría familias jóvenes con niños pequeños- escucharon varios testimonios. Luego, aprobaron con aplausos las propuestas de los organizadores. Ayer, el grupo presentó sendos pedidos de audiencias con el gobernador, José Alperovich y con el interventor del Ipvdu, Gustavo Durán. Y En tanto, el martes, desde las 11.00 y hasta las 15, se manifestarán en las puertas de Tribunales (donde tiene sede el gremio judicial) para que la dirigente Ada Altuve los reciba.
Por otro lado, acordaron completar las carpetas de documentación por su cuenta. "Si la falta de papeles es el motivo por el que no se da a conocer el padrón, nosotros haremos el trabajo y se lo acercaremos al gremio, en menos de 15 días", aseveró Díaz. "Todavía esperamos que los que tienen dudas se pongan en contacto mediante el perfil de Facebook ’Barrio Judicial’ o el e-mail ’barriojudicial@hotmail.com.ar’. creemos que la magnitud del problema es mayor a la que calculamos", instó Abregú.
"Muchos amigos pagaron. Vecinos. Gente que me crucé en fiestas. La hermana de una compañera de estudios. La cuñada de una colega. El hijo de un amigo de mi mamá. Ellos no vinieron todavía", enumeró Rubén Molina, un docente de 29 años. "Estoy trabajando en tres escuelas . Tengo un hijo y otro en camino, es durísimo saber que podemos quedarnos sin casa. Vivo con mis suegros y no puedo seguir invadiéndolos. Tendré que pagar un alquiler, todo se nos cae a pedazos y mucha gente nos debe explicaciones", señaló angustiado.
"Mi hija está esperando que salga la casa para venirse de Buenos Aires. Pagó en 2006 y parece que seguirá esperando", reclamó María Dolores Luna, de 56 años.
"En el gremio nunca escuché nada concreto. Está perfecto que nos organicemos", alentó el psicólogo Roberto de la Orden, de 35 años.

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