Estados Unidos y Rusia se acusan de estar involucrados en el conflicto. Washington permitiría el contrabando de material bélico desde Qatar y Arabia Saudita, y Moscú admite que le vende a Damasco sistemas de seguridad aérea.
Expertos militares y diplomáticos creen que la oposición siria está siendo fuertemente armada desde el exterior, lo que puede agravar aun más el conflicto. Para ello se basan en los dichos de los propios opositores, que en las últimas semanas aseguraron que han derribado helicópteros y destruido blindados del ejército regular. A la vez, agregaron, el gobierno del presidente Bashar al Assad también recibe equipamiento externo. Los análisis llegan cuando Estados Unidos y Rusia se acusan mutuamente de estar involucrándose en forma directa en el conflicto.
“Los rebeldes tienen que estar recibiendo armas avanzadas que les permiten hablar de progresos”, opinó Hisham Jaber, un ex general del ejército libanés que hoy dirige el Centro para Estudios del Medio Oriente. “No se puede destruir un tanque con un fusil kalashnikov”, agregó. Según un ex oficial del ejército de Damasco residente en Beirut, las armas llegan a Siria “desde Arabia Saudita y Qatar, a través de Turquía y con la bendición de los Estados Unidos”.
“El equipamiento que está ahora a disposición de los opositores es más sofisticado que cuando comenzó el alzamiento, pero aún no puede equipararse con las armas rusas que tiene el ejército sirio”, aseguró el ex militar. En las últimas semanas se registró un auge de los ataques contra las tropas sirias en la provincia de Homs, cerca de la frontera con Líbano, pero también en Deir al Zour, junto a Irak, así como en Idlib, que limita con Turquía. Según sus propias versiones, en las últimas semanas los opositores destruyeron al menos 20 vehículos blindados en distintas zonas del país.
“Recibimos informaciones de los servicios secretos que consignan que dos barcos cargados con armas livianas y de medio alcance, entre ellas granadas propulsadas para cohetes, llegaron a un puerto turco en las últimas semanas”, dijo un diplomático occidental sin precisar desde dónde llegaron. La afirmación no sorprendió a Walid al Buni, un miembro del Consejo Nacional Sirio, la principal agrupación opositora. “Los sirios están siendo asesinados, ¿quieren que nos quedemos sentados y no contraataquemos?”, justificó.
Al Buni, que vive en el exilio en Europa, no quiso comentar las versiones que señalan que las armas son provistas por Qatar y Arabia Saudita. En cambio, aseguró que “la principal fuente de armas está en los depósitos de municiones del ejército”, a los que acceden “con la ayuda de los desertores”. Además, señaló que Líbano, Turquía y Jordania no están entregando armas. “Las armas son introducidas de contrabando, a través de rutas ilegales muy difíciles”, agregó.
A los analistas les preocupa que la disputa empuje al país hacia la guerra civil, una posibilidad que el martes dio como ya cierta uno de los observadores de las Naciones Unidas pero que fue negada ayer por el secretario general, Ban Ki-moon (ver aparte).
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aseguró ayer que Moscú sólo está “suministrando sistemas de defensa aérea”, agregó que “esto no viola ninguna norma del derecho internacional” y enfatizó que “no abasteceremos de nada a Siria u otro país para que sea utilizado contra manifestantes pacíficos, a diferencia de Estados Unidos, que entrega regularmente armas especiales a esta región”. Esa fue la respuesta del ruso a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien dijo el martes que Moscú le entrega helicópteros de combate a Damasco.



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