Las potencias calman los vientos de guerra entre Teherán y Tel Aviv

Las potencias calman los vientos de guerra entre Teherán y Tel Aviv

Irán anunció que no retrocederá con su programa atómico y que ante la menor acción de Israel lo “destruirá”. Benjamín Netanyahu dijo que la comunidad internacional debe reaccionar. Hasta ahora sólo se mencionan sanciones más duras.

Lo que amenazaba ser el preludio de una contienda bélica entre Israel e Irán se ha transformado en una batalla retórica que parece inaugurar un período de “guerra fría” en Oriente Medio. Ayer, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad subió la apuesta al afirmar que no retrocedería “ni una pizca” de su programa nuclear, mientras que del jefe de sus Fuerzas Armadas, Masud Jazayeri, afirmó que “ante la menor acción de Israel, veremos su destrucción”. Por su parte, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu señaló que el informe sobre el plan nuclear iraní presentado ayer por las Naciones Unidas a través de su Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), demostraba que “la comunidad internacional debe provocar el cese de la búsqueda por parte de Irán de armamento nuclear, que pone en peligro la paz del mundo y de Medio Oriente”.

Sin embargo, ninguna de las potencias occidentales dio hasta el momento señales de posibles acciones militares. Tanto los Estados Unidos como Francia, Inglaterra y Alemania manifestaron su preocupación por el informe publicado por la AIEA, pero solo hicieron referencias a posibles nuevas sanciones contra Irán para el caso de que este país continúe sin demostrar ante Naciones Unidas que su plan de desarrollo nuclear tiene, tal como afirman oficialmente, el objetivo de producción energética con fines pacíficos.

“Se trata de acusaciones muy serias”, señalaron los Estados Unidos a través del vocero adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, respecto al informe de la AIEA, y agregaron que luego de revisado el mismo se estudiarían diferentes opciones para aumentar la presión sobre Irán hasta lograr que su gobierno tenga una postura más “transparente”.

El canciller francés Alain Juppé hizo referencias a sanciones “duras” y “sin precedentes” para impedir que Irán continúe con sus actividades, mientras que su par británico, William Hague, advirtió que su país estudiaba aumentar la presión mediante “medidas adicionales” si Teherán no comenzaba negociaciones “sin condicionamientos”. El titular de la cartera de exteriores alemana Guido Westerwelle afirmó que “serán inevitables sanciones más estrictas” para el caso de que Irán continúe con sus negativas a negociar “en serio” su programa nuclear. China no fue tan enfático, pues a través de su vocero de cancillería Hong Lei, solo instó a Irán a mostrar “flexibilidad” y “sinceridad”.

La excepción fue Rusia, que cuestionó el informe al señalar que el mismo “no posee datos esencialmente nuevos” e incluso trazó una comparación con los reportes que en 2003 se realizaron contra Irak, donde se señalaba que este país poseía armas de destrucción masiva. Por eso, desde su Cancillería, afirmaron que rechazarían la imposición de nuevas sanciones.<

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