Para el legislador porteño, el Jefe de Gobierno no puede negarse a aceptar el traspaso del subterráneo. Sobre los trenes, afirma que la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires tienen que sentarse a discutir un nuevo modelo de servicio.
Por eso habíamos acudido a ver a este hombre que, integrando la boleta kirchnerista de la mano del titular del Sindicato de Peones de Taxis, Omar Viviani, llegó a la Legislatura hace dos años y allí preside la Comisión de Tránsito y Transporte.
–¿Qué reflexión le merece este hecho?
–Creo que para analizarlo hay que dividirlo en tres partes. La primera tiene que ver con la manera en que reaccionó el Estado ante esta emergencia y que fue lo único positivo que hubo. Segundo, hay que ver el hecho concreto: acá hubo una tragedia cuyas causas tiene que determinar la Justicia. La otra discusión, que es mucho más amplia, es qué tipo de transporte queremos los argentinos. Porque ya está demostrado que los transportes masivos de pasajeros han colapsado en todo sentido, tanto el tren como los colectivos. Sobre el primer punto, igualmente, tengo una crítica: otra vez falló la sincronización de la información sobre las diferentes áreas de trabajo en la emergencia. Como en Cromañón, se volvió a ver a centenares de familiares de las víctimas deambulando por hospitales, queriendo averiguar sus paraderos, y creo que esto se puede prever diseñando un protocolo que permita unificar la información a difundir a través de los medios. En ese sentido, acabamos de presentar un proyecto para crear un sitio en la página web del GCBA, donde toda la información, tanto de los hospitales como de las distintas fuerzas de seguridad que participan en una emergencia, alimente una única base de datos en la que, incluso, se pueda notificar sobre el corte de un determinado perímetro o sobre si hay que liberar ciertas arterias.
–El secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, fue muy criticado por plantear que si el hecho hubiera ocurrido otro día el daño habría sido menor. También por decir que existe una cultura de los pasajeros de concentrarse en los primeros vagones para llegar más rápido a las salidas y que eso generó más muertes. ¿Qué opina de sus palabras?
–Yo creo que en un momento como este, algunas de las frases de cualquiera que hubiera tenido que ir a dar la cara se habrían tomado como desubicadas. Quiero interpretar que quiso explicar una realidad que existe, pero que no es ni un atenuante ni un justificativo.
–Muchos salieron a pedir la renuncia de Schiavi luego del accidente.
–Para poder opinar como lo están haciendo algunos se necesitan elementos de investigación que hoy no tenemos. Hay que esperar a que se expida la Justicia. No es momento para tratar de sacar provecho político, como hacen algunos.
–Pero sin considerar este hecho puntual, el servicio de tren es muy deficiente y hay informes de la Auditoría General de la Nación de hace varios años y de la CNRT que cuestionan duramente a TBA. ¿No debería habérsele quitado la concesión a la empresa hace tiempo, entonces?
–No hay duda de que han fallado los controles. Acá hay responsabilidad de quien tiene la obligación de dar la prestación del servicio y de quienes tienen que controlarlos. Eso no lo puede negar nadie. Basta con ver cómo pasa el tren en horas pico, con las puertas abiertas, con la gente colgando.
–¿Y por qué fallaron los controles? ¿Usted cree que hubo protección política al Grupo Cirigliano, dueño de TBA? Se lo pregunto porque en varios medios se menciona una relación muy fluida entre ellos, el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime y el expresidente Néstor Kirchner.
–Mirá, yo soy un legislador de la Ciudad y no conozco esas relaciones ni a los Cirigliano. También se decía que Cirigliano era socio de Plaza y que, mediante Plaza, era socio de Macri. El mundo es muy amplio y se termina relacionando todo con todo. Yo lo que digo es que la discusión es mucho más profunda: pasa por qué tipo de servicio queremos. Hoy el servicio es malo y hemos tenido tres accidentes en este último año. Algo hay que hacer, que modificar. Es el momento de dar una discusión seria. El Gobierno nacional ha llevado adelante transformaciones muy importantes en otras áreas, por lo que creo que también puede hacerlo con el transporte de las personas.
–¿Usted cree que hay que reestatizar el servicio?
–Hay ejemplos en el mundo de que, si se controla, el servicio funciona bien en cualquiera de sus formas, ya sea estatal, privada o mixta. Seguramente se puede estatizar, pero hay que hacer un programa de inversión, porque si no, vamos a tener exactamente el mismo servicio que hoy, que es muy pobre. Resolver esta cuestión es el gran desafío que tienen la Nación, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad, porque esto solo se soluciona metropolitanamente. Acá hay que hacer un proyecto a mediano y largo plazo, ya que esto merece una inversión muy importante. No es solo cambiar el operador.
–Le paso a otro servicio público: el subte. ¿Qué le parece el hecho de que Macri ahora diga que no lo quiere?
–Yo creo que no cabe ningún tipo de duda de que la responsabilidad de administrar los subtes le corresponde a la Ciudad. No es una cuestión de “quiero, no quiero, me conviene, no me conviene”. Es una realidad: el subte es el único transporte de pasajeros que no sale del distrito. Macri puede dar la discusión que quiera con la Nación sobre cómo salir de este sistema de subsidios; lo que no puede es decir que está pensando si se hace cargo o no del servicio. Cuando Néstor Kirchner asumió el gobierno del país, no estuvo preguntando primero si tal cosa era linda o no. Uno se tiene que hacer cargo de todo. Por eso, la postura de Macri es una barbaridad.
–¿Y qué opina sobre la suba del boleto que implementó el GCBA?
–Fue un tarifazo fuerte e inconsulto. Claramente, Macri tuvo la intención de pegar el aumento bien cerca del anuncio del traspaso para decir: “Este aumento que implemento es para paliar el déficit con el que me dieron el servicio”. Pero en ese momento no podía saber cuánto debía incrementar la tarifa. Por otra parte, si supuestamente calculó el aumento para cubrir el déficit, hoy no tendría que estar discutiendo, entonces, absolutamente nada. Debería estar haciéndose cargo del subte.
–El GCBA también se queja de que el Gobierno nacional haya planteado retirar los efectivos policiales de las estaciones del subterráneo.
–El GCBA decidió conformar una fuerza de seguridad, lo cual es importante y positivo. Entonces, ¿se hace cargo de la seguridad o no? Porque parece que todo es una excusa para no ponerse los pantalones largos en materia de gestión. Si 40, 60 u 80 efectivos de seguridad te determinan la transferencia del subterráneo a la Ciudad, me parece que estamos lejísimos de que este gobierno se pueda hacer cargo de algo.
–Le cambio de tema. Usted se fue del bloque del Frente para la Victoria (FPV) por la pelea de Moyano con Cristina, ¿no?
–Muchos medios dicen eso y no es así. No tuvo nada que ver. Yo, desde que llegué a la Legislatura, en 2009, siempre integré el Bloque Peronista. Sigo estando en el mismo lugar. Solo que mi bloque ahora se llama Peronista Sindical. Seguramente vamos a seguir trabajando con el FpV como lo hicimos estos dos años. ¿No estar en ese bloque me pone afuera de lo que es el apoyo al Gobierno nacional? Para nada. Yo no me fui de ningún lado.
–Entonces se lo pregunto al revés: ¿por qué no se integró en la bancada del FpV?
–Para mí era importante seguir sosteniendo un bloque con identidad peronista, que, a su vez, actuara en interbloque con el FpV. Pero, lamentablemente, y a diferencia de lo que hicieron con Aníbal Ibarra y con el sabbatellismo, no me lo permitieron.




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