Postergan la jura de Chávez y la oposición reclama ayuda de la OEA

Postergan la jura de Chávez y la oposición reclama ayuda de la OEA
La Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, autorizó a retrasar la toma de posesión, que debería hacerse mañana; advierten por una ruptura del orden constitucional
Por Daniel Lozano |

CARACAS.- Hugo Chávez no llegará a tiempo a su cita con la historia: su cuarta toma de posesión prevista por la Constitución para mañana. Así lo adelantó ayer Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, al leer un comunicado remitido por Nicolás Maduro, que no contaba con la firma del presidente electo y sí con la de su vicepresidente.

El delfín dijo, además, que Chávez debe extender su recuperación posquirúrgica, por lo que reclamó que la jura sea retrasada. De esta manera se pone en marcha la hoja de ruta impuesta por el gobierno: invocar el artículo 231 de la Constitución ante el "irrebatible motivo sobrevenido" y "formalizar en fecha posterior la juramentación correspondiente ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ)".

El gobierno ignoró así las críticas lanzadas durante la mañana por un fastidiado Henrique Capriles, líder de la oposición, que exigió al chavismo transparencia sobre la transferencia del poder y llamó, incluso, a los presidentes latinoamericanos a no hacerle "el juego" al gobierno con su presencia en la masiva marcha convocada para mañana en Caracas. Hasta ahora, sólo Evo Morales, de Bolivia, y José Mujica, de Uruguay, confirmaron que asistirán.

La oposición denunció ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) la posible ruptura del orden constitucional, mientras que la Iglesia Católica solicitó al TSJ la designación de una junta médica para que evalúe la salud de Chávez.

La audaz jugada del gobierno se presenta como un galimatías jurídico con el que pretende prorrogar el mandato actual de Chávez, pese a que permanece en estado grave en un hospital de La Habana, y preservar el statu quo.

"El objetivo del chavismo es mantener al vicepresidente Nicolás Maduro en la cabeza del gobierno hasta la elección", resumió el analista Luis Vicente León.

El debate parlamentario comenzó cuando se conoció una noticia que, aunque por todos anticipada, impactó igualmente en Venezuela.

Durante la sesión, el veterano diputado Omar Barboza argumentó la postura de la oposición: al no llegar a tiempo al 10 de enero, se declararía la ausencia temporal de Chávez, "ganador [de los comicios presidenciales] del 7 de octubre" y asumiría el presidente de la Asamblea Nacional de forma provisional.

Cabello podría confirmar a Maduro como vicepresidente y al resto de los ministros, y abrirse un período de hasta 180 días para que Chávez se recupere y acuda a juramentar. Todo muy sensato. De esta forma, "el oficialismo puede lograr su objetivo político respetando la Constitución", reflexionó Barboza.

El diputado, impecable congresista, respetuoso en las formas y con un tono conciliador en la Venezuela de los extremismos, recibió como respuesta una andanada de gritos, consignas y arengas de una bancada oficialista en pleno paroxismo.

Fueron las mismas cortinas de denso humo que estos días han blindado el plan de acción trazado por el binomio Maduro-Cabello para acallar las denuncias contra la "violación" constitucional propuesta para el 10 de enero.

En una carta dirigida a la Organización de los Estados Americanos (OEA) horas antes de la sesión parlamentaria, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se adelantó a los acontecimientos y denunció la "alteración del orden constitucional que afecta gravemente al sistema democrático".

Para contrarrestar las acciones de la oposición y darse un baño de "legitimidad popular", el gobierno ha convocado a "que todo el pueblo de Venezuela se venga a Caracas" mañana. Una concentración multitudinaria en la que también estarían presentes aliados internacionales.

Morales y Mujica confirmaron su asistencia a esa marcha mientras que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, enviará a su canciller, y Cristina Kirchner viajará a La Habana mañana.

La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, no estará ni en un lado ni en el otro, pero su gobierno envió anteayer una fuerte señal de apoyo al chavismo al respaldar una demora de hasta 180 días para la jura.

El círculo chavista se cerraría con el inminente visto bueno del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), previsto para hoy. La sala constitucional elaboró una propuesta que apoyará la solución presentada por el oficialismo, según pudo saber LA NACION.

"El TSJ está en una encrucijada. Tiene que fijar posición frente al país y frente a la historia. Una decisión errada abonaría a la anarquía y no a la paz de la república", denunció horas antes Henrique Capriles, al tanto de que la inminente toma de postura del TSJ será progubernamental. En la última década, todas sus sentencias favorecieron los intereses del oficialismo.

El gobernador de Miranda reapareció ayer más vehemente que nunca y se atrevió a reclamar "a los presidentes de América que no caigan en el juego gubernamental".

"Aquí no estamos en una monarquía ni somos como Cuba. El pueblo votó por Chávez. Si Maduro quiere ser presidente, esto no es por vía de gracia", enfatizó Capriles, rival de Chávez en octubre pasado.

El líder opositor abandonó el perfil bajo elegido tras su triunfo electoral del 16 de diciembre y volvió ayer para poner orden en sus filas y para exigir al chavismo que cumpla con la Constitución. "No fue electo un gobierno, fue electo un presidente de la república", demandó.

La apuesta de Capriles es diáfana: mientras no pueda asumir Chávez, debe dejar paso al presidente de la Asamblea. "Sería una desgracia que Cabello asumiera la presidencia, pero está en la Constitución", atacó Capriles, que suele romper su habitual moderación para pelearse con Al Capone, como gusta citar a su contrincante derrotado en 2008. La respuesta del cabecilla militar del Partido Socialista Unido de Venezuela fue instantánea: "Único desesperado por ser presidente es el pillo de Miranda [Capriles], faltaría saber si en la MUD lo dejan ser candidato".

"El hecho de que las instituciones estén secuestradas por un partido político no nos hará abandonar nuestra lucha", enfatizó Capriles, en un mensaje dirigido a todos sus seguidores y también a los políticos de la MUD que demandan mayor mano dura. Capriles alternó ataques con mensajes de moderación, la misma estrategia que lo acompañó durante la campaña. "Aquí también hay mucho pueblo. Pero no voy a poner a pelear a pueblo contra pueblo, no cuenten conmigo para eso", matizó midiendo sus palabras.

"Mi pobre país", sentenció en tres palabras el escritor Leonardo Padrón..

Del editor: cómo sigue.

En el universo chavista, todo es interpretable: la Carta Magna, la capacidad física para gobernar. Sólo los venezolanos pueden poner límite a ese relativismo.

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