Por Ricardo RoaUna legisladora que llama a la resistencia civil contra el aumento del subte. El jefe de Gabinete que observa un desalojo consensuado en La Salada como si se tratara de un acto oficial . Legisladores que recibirán tabletas para todos, para todos ellos. Y un grupo de manteros infractores que echan a golpes a funcionarios. Pequeño repertorio de rarezas en la Ciudad .
Como un boy scout, María Luisa Lubertino está siempre lista para figurar y/o adular al Gobierno . Hace un tiempo, con la mayor liviandad, había aconsejado actuar fríamente ante un intento de violación, la necesaria como para convencer al agresor de que use preservativo. Es decir, si a una la violan, que sea con los cuidados del caso .
Ayer aconsejó saltar los molinetes para no pagar el aumento. Difícilmente alguien que usa tacos aguja como ella pueda pasarle por arriba a semejante obstáculo. Si eso no alcanza, propuso armar “una resistencia civil”. Luego dijo que todo era un chiste. Se supo: más que una legisladora es una bromista . ¿qué chiste se le ocurrirá cuando le llegue el tarifazo kirchnerista? No tiene nada de raro que el secretario de Medio Ambiente y el ministro de Seguridad bonaerense controlaran la reubicación de puestos ilegales en La Salada, ¿ pero qué hacía allí Abal Medina ? Se supone que el ministro de todos los ministros está para otras tareas, a menos que no tuviera nada que hacer o quisiera hacer turismo anticipatorio en el Riachuelo saneado. O haya considerado que el desalojo era una cuestión de Estado .
¿Qué haría usted si le ofrecen, gratis, una tableta? Seguro que la aceptaría, como hicieron los legisladores de la Ciudad. El jefe del cuerpo les compró un aparatito a cada uno: quizás no tienen plata y necesitan que todos los porteños se los regalemos.
La calle Florida es un símbolo de Buenos Aires y los manteros se la han apropiado .Ahora hasta echan a los golpes a los inspectores. Más que una rareza, esa pérdida del control sobre el espacio público significa resignar la autoridad del Estado .
Comentá la nota