El gobierno de Estados Unidos consideró anoche que la próxima liberación de presos cubanos anunciada en La Habana es un “hecho positivo” , mientras que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, calificó la medida como una “gran noticia” y el exilio cubano concentrado en Miami también celebró la decisión, del mismo modo que la mayor parte de la disidencia interna.
Por su lado, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) sostuvo que la excarcelación de disidentes, muchos de ellos periodistas, “debió de haberse producido hace tiempo”, aunque apreció la decisión y pidió a La Habana “garantizar la libertad de expresión para todos los ciudadanos cubanos”.
Esta opción era vista con escepticismo por las organizaciones conservadoras del exilio cubano, como la Fundación Nacional Cubano-Americana. “El levantamiento de la prohibición nos parece bien siempre y cuando se consiga arrancar alguna concesión por parte del régimen. Por ejemplo, se debería permitir que los cubanos abrieran sus propios negocios para que todos se aprovecharan de los beneficios de la economía libre”, dijo Toni Costa, uno de los directores de la organización.
La disidencia interna en Cuba reaccionó entre el júbilo y el escepticismo. “ Estoy muy emocionada, llevaba varios días esperando el anuncio de las excarcelaciones”, declaró Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, el grupo de mujeres familiares de los opositores condenados en la primavera de 2003. En ese sentido, el portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo Sánchez, reconoció anoche que “el anuncio es positivo y es una buena noticia para los presos y sus familias”, pero reclamó al mismo tiempo la inmediata liberación de las 167 personas que cumplen prisión en Cuba por motivos políticos.

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