Volvió a hablarse de la postulación del ruralista entrerriano, esta vez en el partido de Macri. No es la primera vez que ocurre y nada es seguro todavía.
No había que ser un genio, ni mucho menos. Verlo cada vez que hablaba por tevé. Verlo desafiando a la Presidenta y reinvindicando a los pequeños productores, y tan atareado en el conflicto que ni siquiera tenía tiempo de que un dentista le pegara el diente que se le había salido, lo iba posicionando como un “referente” de esa oposición desprovista de figuras potentes.
Se me ocurrió escribirlo, como potencial. Se me ocurrió especular con De Ángeli candidato a gobernador y al otro día, con la edición en la calle, recibí duros reproches.
Que era una cosa de “mala leche” fue lo menos que me dijeron algunos dirigentes del sector con los que tenía y tengo una muy buena relación. Otros -incluidos algunos medio parientes- me putearon de lejos, por entender que se trataba de un mandado hecho al oficialismo.
Para mí fue una zoncera. Nada que deba elogiarse. No me imagino redactando un curriculum donde consigne que fui el primero que -en un diario- especuló con una candidatura del Torito De Ángeli; o que la Academia de Vendedores de Humo me distinga por ello.
Lo que nunca me imaginé fue que la potencial candidatura de De Ángeli terminaría convirtiéndose en uno de los temas del verano, periodísticamente hablando.
Seguramente el lector habrá advertido que en verano, sobretodo durante enero y parte de febrero, las notas son muy parecidas a las publicadas en la misma época del año anterior, o aparecen informes un poco rebuscados.
Bueno... en esa época aparecen los temas clásicos del verano. No quiero enumerar para no ofender a nadie, pero usted sabe de lo hablo: el auge de los gimnasios, el repunte en la venta de ventiladores, la comida que ayuda a estar bronceado, los balances de la actividad legislativa, en fin, todo eso que en otro momento consideraríamos material de relleno. Y sospecho, seriamente, que la posible postulación de De Ángeli está entrando en esa categoría. Al menos yo ya perdí la cuenta de cuántas veces se habló -escribió del tema.
Ayer, por centésima vez, el posible candidato Alfredo De Ángeli volvió a la palestra. Y como siempre hasta ahora, sin confirmaciones. Que será candidato de Macri, pero no sabe porque es afiliado al Partido Justicialista.
Que los radicales le ofrecieron pero no los ve como una alternativa de poder. Que tiene contactos con De Narváez, pero en Entre Ríos la relación es con parte del bustismo. Que ya se reunió a una asamblea de la Federación Agraria y le dijo que no sea candidato. Pero después de la asamblea siguió hablando en público de la posibilidad de candidatearse. Que lo piensa ahora, pero lo va a decir en marzo. Que como no le da para ganarle a Eduardo Buzzi la conducción nacional de FAA, entonces se tira a la política.
Dicen que el sistema democrático les garantiza a todos las ciudadanos la posibilidad de elegir y ser elegido. Yo, en lo personal, creo que los que tienen plata para hacer campaña tienen más garantizado ese derecho, pero lo cierto es que don Alfredo tiene derecho a ser elegido. Lo que yo le diría, en caso de que le interese mi consejo, es que se decida de una vez; o que al menos hable del tema cuando lo tenga decidido.
No por nada especial, sino porque corre el riesgo de que, entre tanto anuncio y desmentida, alguno crea que ya lo votó y que ya formó parte del fracaso de los “agrodiputados”, muchos de los cuales llegaron a las bancas solamente gracias a la pelea de dirigentes como De Ángeli. Casi no hace falta decir que Hilma Ré, por ejemplo, difícilmente hubiese llegado a una banca en el Congreso Nacional de no ser por ese conflicto. Digo Hilma Ré solo por nombrar a uno de los agrodiputados.
Pero De Ángeli todavía no fue candidato a ningún cargo electivo. Cuando lo anuncie, si finalmente llega ese momento, posiblemente ya no sea una gran noticia. Ojalá me equivoque.


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