En un extenso diálogo con El Litoral, la presidenta de la Corte santafesina advirtió “buena predisposición” para la relación con el Poder Ejecutivo, sin dejar de lado la “firmeza” en cuestiones que lo requieran.
—La verdad es que es cierto que fue un cambio, por lo menos para mis colegas varones, que llegara una mujer a la Corte. Y también en la percepción de muchas personas, que estaban acostumbradas a ver solamente varones. Pero son cambios que se han dado en muchos lugares, y creo que la época ya estaba madura para eso. Fíjese que en muy pocos países han llegado mujeres a tribunales superiores. En Estados Unidos eso pasó recién en los últimos 25 años, con más de 200 de historia de la Corte. A nivel nacional, más allá de algún caso en períodos de facto, esto no había pasado hasta el ingreso de las doctoras Highton y Argibay. Porque también en el derecho se ha visto un lugar muy significativo del poder. Y más en las agencias jurídicas.
—¿A qué se refiere con eso?
—A que, pese a que hay tantas mujeres que ejercen la abogacía, ellas no han ocupado tantos espacios significativos en la estructura de lo que se conoce como el ambiente jurídico. Ahora las universidades están produciendo un cambio muy significativo, porque entre el 65 y el 70 % de los egresados son mujeres. Y también acá en los premios que otorga la Corte (a los mejores promedios de todas las facultades de la provincia) vemos más mujeres que varones. Pero ciertamente el Derecho siempre ha tenido que ver con estructuras de poder social, en las empresas, en la cultura. Y las mujeres no han estado en posiciones de poder en la Argentina, hasta el advenimiento de la democracia. Entonces, el Derecho siempre ha sido visto en ese lugar. Y creo que se han producido cambios muy importantes.
En cuanto a la presidencia de la Corte, aquí cualquiera de los ministros la puede ejercer, no tiene ninguna característica especial. En otros países -también, como el caso de EE.UU.- la presidencia de la Corte es una institución, un lugar distinto al del resto. Pero aquí no lo es, y se puede designar por consenso, por votación, de distintas maneras. Y para este año mis colegas pensaron que era bueno que el lugar lo ocupase yo.
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