Portugal teme correr la suerte de Grecia

Podría ser la próxima víctima de la crisis
LISBOA.-No están furiosos como los griegos, no. Pero están muy asustados. Más allá del megaplán de rescate aprobado por la Unión Europea, no descartan que, como se teme desde hace semanas en todo el mundo, ellos puedan ser los próximos en caer. Así viven los portugueses estos días de turbulencia financiera en los que los denominados países "Piigs" -Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España- están en boca de todos, ya que sus déficits y deudas públicas gigantescas los colocan entre los "malos", quizá los próximos de la lista.

A diferencia de Grecia, tan agitada por estas horas, en Portugal, el país más pobre de Europa Occidental, el clima social parece mucho más calmo. Pero en el aire de esta encantadora capital es palpable el síndrome del "nosotros seremos los siguientes". Pese a la vuelta de la euforia en las Bolsas después del colosal plan de ayuda de la UE, reinan la preocupación, la incertidumbre y un ambiente de resignación. La gente parece consciente de que hay una espada de Damocles colgada sobre su cabeza y de que el default podría estar a la vuelta de la esquina.

"Claro que Portugal puede caer en la bancarrota, como puede caer cualquier otro país: ya nadie vive del trabajo; el mundo parece estar regulado por la especulación y el casino que se ha convertido la Bolsa", denuncia José Caldes, a la salida del famoso Elevador de Santa Justa.

Caldes no oculta su enojo con la clase política de su país. "Portugal siempre vivió en crisis y ahora se viene lo peor, porque es un país que en los últimos 30 años ha sido gobernado por ladrones? En España pasa lo mismo y en Grecia también", se queja. "Vivimos al día, no sabemos qué pasará mañana", agrega este contador de 57 años, que cuenta que, con la crisis como excusa, ninguno de sus clientes le está pagando?

Filipe Melo, dentista de 30 años, coincide: "La gente tiene miedo, hay mucha incertidumbre. Yo, por suerte, estoy bien porque trabajo en una clínica importante y soy soltero, pero el humor es negro, porque todo el mundo sabe que el país está en una situación frágil. Y en cualquier momento todo puede colapsar".

Melo, que subraya que ya hubo varias huelgas en las últimas semanas contra el plan de austeridad anunciado por el gobierno de José Sócrates, no descarta un estallido social si se confirman los temores. "Aunque éste no es un país violento, aquí también va a haber manifestaciones de protesta", advierte.

Su colega Ramiro Loureiro, también odontólogo, piensa distinto. Considera que, a diferencia de Grecia, que se vio obligada a tomar medidas de austeridad en medio de la crisis, Portugal la vio venir. "El gobierno recortó gastos, congeló los salarios y decidió que por cada nuevo empleado público, salieran tres", explica.

En los últimos días, en efecto, hubo grandes discusiones sobre la marcha atrás del gobierno socialista en su política de gasto, ya que Sócrates anunció la postergación del nuevo aeropuerto de esta capital y de un tercer puente sobre el río Tajo.

"Por supuesto, estoy preocupado por la situación, igual que el resto de los portugueses, que no hacen otra cosa que pensar y hablar de la crisis", admite Loureiro.

Más allá de la psicosis por el síndrome del "somos los próximos", la realidad es que Portugal, con casi 11 millones de habitantes en un territorio similar al de la provincia de Neuquén, tiene una situación distinta de la de Grecia. Su déficit (entre los más altos de los 16 países de la eurozona) fue del 9,4% del PBI en 2009, mucho menor que el de Grecia, del 13,6%. Y su deuda pública alcanzará este año el 85% del PBI, contra el 124% de Grecia. Para los analistas, el verdadero problema tiene que ver con la drástica caída de la competitividad de su economía desde que el país adoptó el euro y con su bajo crecimiento crónico.

Mientras que el gobierno socialista estimó para este año un crecimiento del 0,7%, el Fondo Monetario Internacional prevé apenas 0,3%, muy por debajo del promedio del 1% que pronosticó para la eurozona.

"No creo que estemos como Grecia, y tampoco que vayamos a necesitar un plan de rescate", minimiza Trieza Machado, de 31 años, casada, que confiesa que la crisis está modificando sus planes: en este momento, parece imposible pensar en tener un hijo.

"La crisis hizo aumentar los precios, está todo más caro y, si uno no gana mucho, es imposible acceder a un crédito en el banco?", afirma. Además, reconoce que la crisis ha aumentado la inseguridad: "Hay muchos inmigrantes de Europa del Este que no tienen trabajo y a quienes no les queda otra que robar".

Si la economía griega entra en recesión, las consecuencias serían desastrosas: se perderían este año 90.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo alcanzaría el 11%, según el FMI. Una recesión sería especialmente grave para los estratos sociales más bajos de Portugal, considerado junto con Bulgaria y Letonia uno de los países de Europa con las más altas iniquidades sociales y económicas.

Arturo Silva, de 24 años, que trabaja en una compañía distribuidora, también reconoce que hoy en Portugal "cualquier cosa puede pasar".

"La gente vive al día. Muchas fábricas están cerrando."

Insólitamente, el gobierno de Sócrates, que en enero aprobó el matrimonio gay, decretó dos días festivos por la visita de Benedicto XVI, que comienza hoy. El Papa se quedará hasta el viernes e irá al santuario de Fátima. En medio de la crisis financiera, los días festivos fueron duramente criticados tanto por la patronal como por los sindicatos.

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