En Portugal, el ajuste también será draconiano

El gobierno anunció ayer recortes al gasto y subas de impuestos
LISBOA.- Justo en el día de la Virgen de Fátima, patrona de Portugal, mientras el Papa celebraba en ese santuario mariano una misa multitudinaria que acaparó toda la atención de los medios, el gobierno aprobó ayer un draconiano plan de austeridad, que prevé una suba de todos los impuestos principales y un drástico recorte de gastos.

El objetivo es reducir el déficit público de 9,4% en 2009 a 7,3% en 2010 y a 4,6% en 2011, según explicó el premier socialista, José Sócrates, al término de una reunión del Consejo de Ministros, en la que se aprobaron las nuevas medidas.

A diferencia de lo ocurrido en España y Grecia, el nuevo paquete anticrisis obtuvo el apoyo de Pedro Passos Coelho, líder del Partido Social Demócrata (PSD), el principal partido de oposición, de centroderecha.

"Tenemos sólo seis meses para reducir el déficit para 2010, algo que implica la adopción de medidas de un impacto inmediato", dijo Sócrates, que subrayó que lo acordado era necesario "para defender a Portugal y defender la moneda única", en el marco del esfuerzo que está haciendo la Unión Europea para aumentar su credibilidad.

"Suben todos los impuestos", titulaban ayer a toda página los diarios portugueses, en cuyas portadas aparecían las novedades del severo plan de ajuste, junto a la foto de Benedicto XVI rezando arrodillado ante la Virgen de Fátima.

Las medidas, que muchos esperaban ante la extrema fragilidad de la economía de Portugal, incluyen una reducción generalizada del gasto público, el recorte del 5% en los salarios de los altos cargos y los políticos, y un aumento de los impuestos y del IVA, que pasará del 20 al 21%.

La meta es recortar el déficit presupuestario del país en 2500 millones de dólares en 2010.

De acuerdo con datos oficiales, el impuesto sobre la renta de las personas físicas subirá un 1% para los sueldos de entre 475 y 2375 euros, y un 1,5% para los que superen ese monto. Por otra parte, las empresas y los bancos deberán pagar 2,5 % de impuestos adicionales sobre todas sus ganancias, en concepto de "impuesto de crisis".

Asimismo, el impuesto al valor agregado se elevará del 20 al 21%, y los sueldos de políticos y administradores de empresas públicas se reducirán un 5%, una medida que fue definida por algunos diarios como "simbólica".

Sócrates, que rompió así su promesa electoral de septiembre último de no aumentar impuestos, afirmó a la prensa que no habrá otras medidas de ajuste, y que las anunciadas estarán vigentes hasta el final de 2011.

Como no podía ser de otra manera, algunos partidos de la oposición, tanto de derecha como de izquierda, criticaron el plan por considerar que, con el ajuste, se profundiza la recesión.

"El aumento del IVA empeora la recesión", protestó el líder del Bloque de Izquierda, Francisco Louça.

En la misma línea se manifestó Paulo Portas, líder de la bancada conservadora del Centro Democrático Social-Partido Popular.

Malestar social

También en la calle se palpaba el descontento por las medidas que difícilmente podrán ser bien digeridas por los portugueses, según destacaban varios analistas, que señalaban que el ajuste castiga, sobre todo, a los "pequeños".

"¡Es una vergüenza que un gobierno socialista aumente los impuestos! Los políticos son todos unos mentirosos y los portugueses deberíamos salir a la calle como hicieron los griegos", dijo a LA NACION Anselmo Silva, un taxista de 67 años. "Lo peor es que el gobierno socialista aprovechó la presencia del Papa para que las medidas de ajuste quedaran tapadas", agregó, indignado.

"Cualquier ciudadano medianamente informado sabía que éste era nuestro destino. Nadie necesita ser economista para saber que cuando se gasta más de lo que se gana, algún día alguien tiene que pagar la cuenta", decía, resignado, Américo Lopes, un jubilado muy deprimido, como la mayoría de los portugueses

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