PJ porteño: sube la temperatura de la interna entre Moreno y Tomada

El partido peronista de la Ciudad ya definió que renovará sus autoridades en elecciones que se realizarán en septiembre. El ministro de Trabajo es quien tiene más intenciones de presidirlo, pero el Secretario de Comercio está siendo tentado por varios sectores. Los otros nombres en danza.

Cuando Juan Manuel Olmos desembarcó en el Consejo de la Magistratura de la Ciudad, el PJ porteño quedó en manos de la presidencia interina de Andrés Rodríguez, el titular del gremio UPCN. Desde entonces, los variopintos sectores que conforman el justicialismo de la Capital Federal se inmiscuyeron en una rosca que desembocó en el llamado a elecciones internas.

Si bien ya hay varios anotados para los comicios que están pautados para el 2 de septiembre próximo, varios dirigentes del kirchnerismo porteño coinciden en aclarar, acaso por una cuestión de obediencia, que la decisión final la va a tener Cristina Kirchner.

Es decir, que de antemano sostienen que la interna en realidad va a ser testimonial y el candidato elegido por la presidenta tendrá allanado el camino para reemplazar a Rodríguez.

Sin embargo, eso no evita que ya existan disputas internas en el amplio espectro del peronismo porteño, al menos para convencer a Cristina sobre quién es el mejor postulante.

En ese contexto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, es uno de los dirigentes que tiene mayores intenciones de quedarse con el PJ y ya lo ha hecho saber públicamente.

Tomada, que integró la fórmula del Frente para la Victoria junto a Daniel Filmus en las elecciones del año pasado por la jefatura de gobierno, es uno de los integrantes de la mesa que se armó para definir la realización de estas internas.

La mesa la integran también Rodríguez, los gremialistas Víctor Santamaría y Omar Viviani, y el camporista Juan Cabandié.

El poderoso rival

Pero el integrante de la mesa que más preocupa a Tomada es el cada vez más influyente secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

“Así no vamos a ganar nunca el partido”, se escuchó rezongar a Tomada cuando se enteró que Moreno podría competir por la presidencia del PJ.

El secretario de Comercio fue uno de los dirigentes más ovacionados en el acto que Cristina encabezó en Vélez el viernes pasado y tiene una buena relación con todos los sectores del peronismo. Además de rodearse de una suerte de mística, Moreno genera admiración en los jóvenes de La Cámpora, que no suelen tener trato con ningún dirigente ajeno a la organización.

Pese a que él siempre conservó su agrupación Polo Peronista, el secretario nunca demostró interés en meterse en la política partidaria, tal como lo advertía el propio Néstor Kirchner, que pedía que se lo reservara exclusivamente para las altas cuestiones de Estado en materia económica.

Pero ahora lo tientan sus propios allegados, que sostienen que Moreno tiene una doble sensación: “es como si a un hincha de Boca le piden que se ponga la 10 del equipo”, explican.

Acaso por la ajetreada tarea que le impone su poderosa posición, Moreno dijo en la última reunión de esta mesa que “es hora de que los viejos nos vayamos”. Lo escuchaban atentamente Tomada y Nilda Garré.

Desde La Cámpora, que valora ese tipo actitudes de Moreno, podría provenir otro de los postulantes. Un histórico dirigente del PJ porteño señaló a LPO que se está hablando de la candidatura de Cabandié como una forma de imprimirle un aire renovador al partido, lo que encaja con las palabras de Moreno.

El legislador deberá, sin embargo, sortear la propia interna que tiene dentro de la organización creada por Máximo Kirchner con el diputado nacional Andrés “El Cuervo” Larroque.

Santamaría también anunció sus intenciones de competir en septiembre y para esto, como pudo saber LPO, se reunió con Moreno para comunicarle sus intenciones. El secretario de Comercio le dijo que le parecía bien.

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