Gustavo Patiño, emblemático músico de la Quebrada de Humahuaca, expresó su disconformidad con el horario y la extensión de su presentación en la quinta jornada del Festival de Folklore de Cosquín y, en forma elíptica, cuestionó los criterios de programación al enfatizar que “no pone dinero para tocar”.
Con una extensa carrera que lo ha llevado a trabajar con Jorge Rojas, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo y la colombiana Shakira, Patiño estuvo apenas 8 minutos en el escenario mayor de Cosquín en la quinta jornada del Festival, a partir de las 5:04 de la madrugada.
Pocas horas antes, la Comisión Municipal de Folklore le había asignado al músico el espacio previo al de Abel Pintos, el artista central de la noche, que salió a escena a las 2:35.
Pero antes del comienzo de la quinta jornada del festival (a las 22:00), la Comisión Municipal difundió una nueva grilla en la que Patiño figuraba 23ro. entre los 24 números de la noche.
“Ni yo tengo ganas de tocar a esa hora”, se quejó Patiño al conocer la modificación.
“Es el cuarto año consecutivo que me ocurre lo mismo. El primer año lo entendí, el segundo también; el tercero ya no y ahora no encuentro justificación”, expresó.
Patiño aseguró que, a raíz del escaso tiempo que le otorgaron para ocupar el escenario, le propuso a la Comisión Municipal la supresión de su presentación.
“El año pasado -recordó- terminé tocando para 50 personas por el horario en el que me tocó salir. Es una situación repetida”, subrayó.
“Entiendo que Cosquín es organizado a nivel gubernamental y está lleno de compromisos políticos y que es muy difícil tener festivales autónomos que puedan trabajar desde otro plano. Soy un crítico, pero hago la crítica desde adentro”, definió.
Conocidas las palabras de Patiño, avanzada la madrugada, el orden de prelación de los músicos sufrió un nuevo cambio y Patiño pasó del penúltimo al último lugar.
Finalmente, salió al escenario a las 5:04 con un esquema de bajo, batería, violín, teclado y guitarra, más sus instrumentos norteños. Entregó el huayno “Herederos del viento”, emblema de su repertorio, y “Tiempos de cambio”, de su último disco, homónimo.
“Los artistas no son considerados por el aporte que pueden hacer sino en base al nombre y la difusión”, aseguró.
En ese plano, Patiño representa un caso extrañamente postergado ya que su obra tuvo un espaldarazo con la elección de Mercedes Sosa de una de sus canciones, “Escondido de mi país” (1996), que no sólo grabó sino que fue el título de uno de sus discos.
El tilcareño, que domina una docena de instrumentos norteños, más otros extraños producto de la luthería, acompañó a Domingo Cura y a Sixto Palavecino; grabó doce discos; y colaboró con trabajos de Jorge Rojas, Divididos, Peteco Carabajal, Raly Barrionuevo, entre más.
Refiriéndose a los criterios estéticos que dominan el festival señaló: “En Cosquín, en términos artísticos, pasa lo más maravilloso y lo peor. Hay muchas cosas que no se entienden por qué están, qué es lo que aportan”, señaló.
“Me encanta la apertura latinoamericana que tiene el festival y todo lo que ocurre más allá del escenario, que es el encuentro y el acto de compartir con tantos músicos”.
Su último álbum, “Latinoamérica. Tiempos de cambio” incluyó quince composiciones propias y una poesía del jujeño Germán “Churqui” Choquevilca. El registro de la grabación puede descargarse gratuitamente en www.gustavopatuiño.com.ar y cuenta con la colaboración de músicos como Viviana Pozzebón, Carlos Palermo, Pablo Vignati, Toni Izquierdo y Marcelo Pilotto.

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