La crisis financiera de los municipios, de todos, explotó hace ya meses. El recrudecimiento de las medidas de fuerza que llevan adelante desde hace varias semanas los trabajadores de Tinogasta, Capayan, Valle Viejo o Los Varela buscan una solución definitiva que el gobierno provincial demora.
Acostumbrados los intendentes a excederse en los gastos, principalmente en los inherentes a la contratación de personal, desde hace varios años encontraron una solución políticamente fácil de lograr aportes extras del tesoro provincial, y cuando se podía de ATN’s nacionales; la otra solución pasaba por recurrir a prestamos del fondo de emergencia constituido con fondos derivados de la coparticipación municipal.
Pero desde hace varios meses, ni la provincia, porque también sufre el virus del desfinanciamiento, y Nación, que atiende solicitudes en forma discrecional, los intendentes catamarqueños no les resulta fácil conseguir el auxilio necesario. Se agrava la problemática cuando tampoco se puede recurrir a préstamos del fondo de emergencia, porque se quedó sin reservas, se secó para la mayoría.
Mientras por estos días los conflictos en varios municipios de la provincia se recrudecen, no solo este cercano de Valle Viejo o el más largo de Tinogasta, sino también en Capayan y Los Varela, el Gobierno provincial tampoco en esta cuestión acierta en encontrarle una solución rápida o definitiva.
Hace casi una semana ya se reunieron los intendentes en esas recurrentes reuniones liminales de comisión de participación comunal. Allí circuló la idea de inyectar más fondos a los municipios a partir de una modificación, transitoria al menos, de la ley de coparticipación municipal.
Por lo conversado, la cosa sería así: teniendo en cuenta que del 25% de los recursos que se coparticipan, el 20% se distribuye según los índices de la coparticipación, el 2% nutre el fondo de emergencia y el 3% restante el fondo de desarrollo municipal, la intención es echar mano a esos fondos especiales para inyectar más recursos para gastos corrientes.
Los más entusiastas creen también que se podría mermar el porcentaje de recursos que se transfieren a los fondos de emergencia y de desarrollo para integrarlos a la masa coparticipable y distribuirlos según el esquema de reparto vigente. En los hechos, significa olvidarse, por un tiempo de guardar para emergencias y desarrollo y destinar todos los fondos, de libre disponibilidad, a los intendentes.
También circuló la posibilidad de que parte del fondo de desarrollo, que sólo puede usarse para fortalecimiento institucional y obra pública, pase a financiar, transitoriamente, al del fondo de emergencia, buscando su recuperación, ya que quedó prácticamente desfinanciado después del saqueo institucional para pagar salariales.
Pero la coronación a estas propuestas llegaran solo cuando los cambios que se piensan sean consensuados y estos volcados en un proyecto de ley, modificatorio de la ley 5174, el que deberá ser tratado y aprobado en las dos Cámaras.
Diputados y Senadores, a su vez, recién comienzan a sesionar el primer día del mes que viene, si es que desde el Poder Ejecutivo no se convoca a sesiones extraordinarias, cuando el polvo seguramente crecerá. Por eso, para lograr una solución transitorio al menos, porque ni esta provincia ni en este país nada es definitivo, el Gobierno provincial debe acelerar los pasos de la política.
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