Para un pingpong de opiniones, para retrucar de modo fulminante, Twitter se ganó un lugar en la política porteña. El nuevo rol y los cambios de estrategia en la actividad.
"El procesamiento estaba escrito desde que empezó la causa", twitteó Macri desde su BlackBerry después de que el juez Norberto Oyarbide le imputara el delito de integrar una asociación ilícita dedicada a las escuchas telefónicas ilegales. Minutos después, el jefe de Gobierno, que siempre se olvida los acentos, volvió al teclado de su teléfono: "Estoy muy tranquilo porque no tengo nada que ver con esta causa ridícula". Recién tres horas después repitió los mismos conceptos en una conferencia de prensa. También quedó comprobado que la red social es una herramienta que hace más transparente la gestión pública: Marcos Peña twitteó que Ricardo Fort estaría en la reapertura del Colón porque "nos guste o no es una figura pública". Al instante, recibió cientos de comentarios que criticaban la invitación al mediático personaje.
El PRO es el partido que tiene más cantidad de políticos en Twitter. La diputada Gabriela Michetti, ex vicejefa de Gobierno, parece realmente atrapada por la herramienta y, además de usarla como medio de difusión de su actividad en el Congreso, comparte detalles de su vida privada y suele trenzarse en peleas interminables con sus seguidores. Hace diez días, hizo cerrar la cuenta de una imitadora y durante el debate por la ley que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo respondió, uno por uno, a todos los twitteros que cuestionaron su voto negativo. "No es un instrumento de campaña ni de seducción... Amí me parece algo bueno contar lo q hago y a veces lo q siento", respondió Michetti cuando un usuario la acusó de abusar del uso de la red social. "Debe quedar claro que esta herramienta es para políticos a los que les interesa debatir. Estamos en la era de la conversación y estos nuevos medios alientan la opinión y el intercambio", evalúa Daniel Valli, uno de los directores de la consultora Mora y Araujo.
El legislador de Nuevo Encuentro Gonzalo Ruanova le explica a Diario Z en un twitt por qué adoptó este medio: "Me parece un canal interesante para estar en contacto con quienes tienen acceso a esta herramienta". Y en otros 140 caracteres aclara: "Pero no creo que sea la forma fundamental de comunicar, sino una más entre tantas de las opciones con las que contamos actualmente". Guillermo Dietrich, subsecretario de Transporte, asegura que "es una forma de saber lo que está pasando y una manera muy efectiva de transmitir lo que uno está viviendo". Horacio Rodríguez Larreta opina: "Es una excelente alternativa para comunicarme con la gente de forma rápida, simple y directa". La diputada del PRO Laura Alonso twittea: "una forma rápida de informar e informarse. Permite un intercambio fluido, conocés gente nueva y te conocen". Paula Bertol encuentra otras ventajas: "Pocas palabras, info, emotividad. Actualidad".
Pero no todos se acomodaron fácilmente al uso de la herramienta. El legislador Aníbal Ibarra lo usa sólo para difundir los nuevos links de su web y el radical Claudio Presman tiene sólo seis mensajes desde febrero y lo siguen sólo 6 personas. legislador del Frente para la Victoria Francisco "Tito" Nenna abrió la cuenta en septiembre del año pasado pero la abandonó a las pocas semanas. Valli, de Mora y Araujo, hace hincapié en la importancia de que el dirigente tenga una estrategia: "es para usar como propagador de gacetillas y debe ser gestionado con el asesoramiento de profesionales. Los políticos no son especialistas en comunicación, siempre es saludable tener un buen soporte sobre cómo gestionar la herramienta. Pero finalmente lo importante -y esto sí lo debe supervisar el político- es que se convierta en algo beneficioso para hacer conocer lo que piensa y, fundamentalmente, lo que hace para bien de la gente".






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