Los políticos y Twitter

Para un pingpong de opiniones, para retrucar de modo fulminante, Twitter se ganó un lugar en la política porteña. El nuevo rol y los cambios de estrategia en la actividad.
El procesamiento de Mauricio Ma­cri en la causa de las escuchas ile­gales generó en Twitter polémi­cas entre los dirigentes porteños y demostró que las redes sociales llegaron a la política para quedarse. Durante el Bi­centenario, miles de porteños actualizaron minuto a minuto el desarrollo de los feste­jos e incluso les hicieron reclamos a los di­rigentes que organizaron los eventos. Twit­ter, la red social que hoy opaca a Facebook, propone que el usuario responda a la pre­gunta "¿Qué estás haciendo" en una frase de sólo 140 caracteres, un twitt. La exitosa campaña electoral que Barack Obama hizo en la red social motivó a los políticos argen­tinos a imitarlo, aunque no todos tienen la misma destreza y efectividad.

"El procesamiento estaba escrito desde que empezó la causa", twitteó Macri desde su BlackBerry después de que el juez Nor­berto Oyarbide le imputara el delito de in­tegrar una asociación ilícita dedicada a las escuchas telefónicas ilegales. Minutos des­pués, el jefe de Gobierno, que siempre se olvida los acentos, volvió al teclado de su teléfono: "Estoy muy tranquilo porque no tengo nada que ver con esta causa ridícu­la". Recién tres horas después repitió los mismos conceptos en una conferencia de prensa. También quedó comprobado que la red social es una herramienta que hace más transparente la gestión pública: Marcos Peña twitteó que Ricardo Fort estaría en la reapertura del Colón porque "nos guste o no es una figura pública". Al instante, reci­bió cientos de comentarios que criticaban la invitación al mediático personaje.

El PRO es el partido que tiene más canti­dad de políticos en Twitter. La diputada Ga­briela Michetti, ex vicejefa de Gobierno, pa­rece realmente atrapada por la herramienta y, además de usarla como medio de difusión de su actividad en el Congreso, comparte detalles de su vida privada y suele trenzarse en peleas interminables con sus seguidores. Hace diez días, hizo cerrar la cuenta de una imitadora y durante el debate por la ley que habilita el matrimonio entre personas del mismo sexo respondió, uno por uno, a to­dos los twitteros que cuestionaron su voto negativo. "No es un instrumento de campaña ni de seducción... Amí me parece algo bueno contar lo q hago y a veces lo q siento", respondió Michet­ti cuando un usuario la acusó de abusar del uso de la red so­cial. "Debe quedar claro que esta herramienta es para polí­ticos a los que les interesa de­batir. Estamos en la era de la conversación y estos nuevos medios alientan la opinión y el intercambio", evalúa Daniel Valli, uno de los directores de la consultora Mora y Araujo.

El legislador de Nuevo En­cuentro Gonzalo Ruanova le explica a Diario Z en un twitt por qué adoptó este medio: "Me parece un canal intere­sante para estar en contacto con quienes tienen acceso a esta herramienta". Y en otros 140 caracteres aclara: "Pero no creo que sea la forma fun­damental de comunicar, sino una más entre tantas de las opciones con las que conta­mos actualmente". Guiller­mo Dietrich, subsecretario de Transporte, asegura que "es una forma de saber lo que está pasando y una manera muy efectiva de transmitir lo que uno está viviendo". Horacio Rodríguez Larre­ta opina: "Es una excelente alternativa para comunicarme con la gente de forma rápida, simple y directa". La diputada del PRO Laura Alonso twittea: "una forma rápida de in­formar e informarse. Permite un intercambio fluido, conocés gente nueva y te conocen". Paula Bertol encuentra otras ventajas: "Pocas palabras, info, emotividad. Actualidad".

Pero no todos se acomodaron fácilmen­te al uso de la herramienta. El legislador Aníbal Ibarra lo usa sólo para difundir los nuevos links de su web y el radical Clau­dio Presman tiene sólo seis mensajes des­de febrero y lo siguen sólo 6 personas. legislador del Frente para la Victoria Fran­cisco "Tito" Nenna abrió la cuenta en sep­tiembre del año pasado pero la abandonó a las pocas semanas. Valli, de Mora y Arau­jo, hace hincapié en la importancia de que el dirigente tenga una estrategia: "es para usar como propagador de gacetillas y debe ser gestionado con el asesoramiento de profesionales. Los políticos no son espe­cialistas en comunicación, siempre es salu­dable tener un buen soporte sobre cómo gestionar la herramienta. Pero finalmente lo importante -y esto sí lo debe supervisar el político- es que se convierta en algo be­neficioso para hacer conocer lo que pien­sa y, fundamentalmente, lo que hace para bien de la gente".

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