Los especialistas advierten que la designación de parientes en el Estado guarda relación con una concepción privada de la cosa pública. La decisión de los ediles del sur de nombrar a sus familiares avivó una vieja discusión: ¿hay que condenar el nepotismo?
La palabra tiene una larga historia. De hecho, los emperadores romanos eran elegidos por el Senado y no podían por lo tanto, transmitir el poder a sus familiares. Sin embargo, en el año 474 un sobrino de Constantino el Grande fue designado emperador después de un golpe militar. Su nombre era Flavio Julio Nepote. Mil años después de Nepote, Roma sería otra vez la capital del nepotismo. En 1492 fue elegido papa Alejandro VI, un miembro de la familia Borgia, gracias al favoritismo de su tío el papa Calixto III. Alejandro tuvo ocho hijos, pero como se supone que los papas carecen de ellos se los llamó "nepotes" o sobrinos.
Desde entonces, la palabra "nepotismo" pasó a significar universalmente "la desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o los empleos públicos", según la definición del Diccionario.
Sin lugar a dudas, la decisión de los concejales de Concepción tiene parangones en la historia misma de la vida pública. El propio gobernador, José Alperovich, dijo durante la semana que designar parientes en ciertos cargos no es inapropiado para un funcionario público. El mandatario nombró a sus primos Beatriz Mirkin (ministra de Desarrollo Social), Oscar Mirkin (secretario de Obras Públicas) y Benjamín Bromberg (representa de la Casa de Tucumán en Buenos Aires); a su yerno Pablo Zeitune (director de Comercio); y a su cuñada Silvia Rojkés de Temkin (ministra de Educación). También Guillermo Gassenbauer, el hijo del ministro de Desarrollo, Jorge Gassenbauer, se desempeña como secretario privado de Alperovich.
Fuera de la provincia se dan situaciones similares. El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, designó como secretaria de Inclusión Social a su esposa, Alejandra María Vigo. En Chaco, Jorge Capitanich tuvo como ministra de Salud a su ex mujer, Sandra Mendoza. Y, en la órbita nacional, el propio Néstor Kirchner compartió gestión con su hermana, Alicia Kirchner, como ministra de Desarrollo Social.
Tampoco puede dejar de soslayarse el hecho de que en la Argentina pululen los "matrimonios políticos". Desde Néstor y Cristina Kirchner a casos que se multiplican en las provincias. En Tucumán, Beatriz Rojkés de Alperovich es presidenta del PJ y senadora nacional. En Tierra del Fuego la gobernadora, Fabiana Ríos, y su esposo, Gustavo Longhi, son un ejemplo invertido: él ocupa una banca de concejal.
Reparos
Lógicamente, los especialistas advierten que no siempre la promoción de un familiar resulta un acto condenable. "La objeción correspondería cuando la exaltación del nepote no hubiera ocurrido a pesar, sino a causa del parentesco. En este caso nos hallaríamos ante un nepotismo intencional que violaría el artículo 16 de la Constitución, que dice que todos los habitantes son iguales ante la ley, y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad", advirtió en una columna para el diario La Nación el periodista Mariano Grondona.
LA GACETA consultó a un sociólogo, a una historiadora y a una organización sin fines de lucro que trabaja en el fortalecimiento institucional y político del país. En todos los casos, los expertos expusieron sus reparos al fenómeno: sugieren que se trata de una visión patrimonial de la cosa pública que está arraigada en la cultura política.














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