La Política del fin de semana

Frustrada sistemáticamente respecto de colocar sus hombres de la política en cargos de gobierno (Luis Juez en 2007, aunque insistirá en 2011), La Voz optó, en esta etapa, por intentar sacarlos del poder.
De otra manera, no puede entenderse la manipulación y el destrato a Daniel Giacomino, que, como se estructura políticamente en el kirchnerismo, es el mayor enemigo del escriba dominguero afiliado al juecismo militante. La lógica de ese espacio -repetido y generalmente anodino- es de escuela primaria: si lo saludás a Kirchner diciéndole “buen día”, te convertís en enemigo de La Voz; claro que podés pasar a la categoría de “amigo” (y con ello lograr impunidad, manipulación y campaña gratis a tu favor) con la mágica fórmula de acusar a Kirchner de lo que se te ocurra. Es más, si le insultás la madre, te ganás un bonus, como Luis Juez, sobre quien ocultan que lo trataron de mentiroso en la misa del matrimonio gay oficiada ayer por el cura Nicolás Alessio. Es que el escriba juecista, en su trance de ayer, le reprocha la marcha atrás con Innviron. Algo que él mismo alentó hace una semana. Además, le augura un sombrío panorama respecto de la basura en Córdoba y elogia al titular de la Crece a punto tal que lo revela como su principal fuente e informante en el tema. Para completar el cuadro, en un autodenominado informe, le critica a Giacomino sus ausencias de Córdoba, como si el hacer gestiones en Buenos Aires o acompañar a la Presidenta en una gira fuera equivalente a malgastar el tiempo. Ese no era el criterio con que el mismo escriba evaluaba a su líder, Juez, cuando se la pasaba día y noche en la Capital Federal negociando fondos y candidaturas con el kirchnerismo. Tampoco le reprochó nunca que haya prorrogado 4 veces el contrato a la anterior prestataria del servicio de basura. Menos que le haya pagado por anticipado sin autorización del Tribunal de Cuentas. Penoso rol el del felpudismo, y más aún si la genuflexión es por un político, cuanto menos inestable, como Juez.

CLARÍN - LA NACIÓN

Clarín sin candidato puede ser aún más retorcido informativamente. El columnista Eduardo van der Koy no puede contar los entretelones del encuentro secreto (hasta que Ambito Financiero lo publicó) de Héctor Magnetto con los empresarios porque admitiría su actuación política electoral. Le deja ese trabajo sucio a La Nación. Entonces, en el rol de oposición que ejercen ambos medios (en la práctica son uno solo con dos “cajas”) se dividieron los ejes. Los “Nobles” boys cargan sobre la cuestión del armado electoral de Néstor Kirchner en el país. El planteo da a pensar que las elecciones están a 30 días. Lo introducen al ex presidente en sus urgencias con un revoleo de nombres y estrategias que sólo puede concebirse con más de 40 grados de fiebre. Al columnista lo desvela la impotencia. Porque de la ensalada (donde repita las fábulas que su sucursal cordobesa le transmite) surge que el problema electoral no es, a esta altura de Kirchner, sino de la oposición que no logra candidato. A Clarín, en ese sentido, le crecen los enanos. Apostó a Cobos, y viene en retroceso; jugó para Reutemann y los dejó colgados; Macri se quedó escuchando y los federales Duhalde y Solá tampoco surgen. Alfonsín no es confiable. Les queda Elisa Carrió (crispada y algo más inentendible que lo normal) o el propio Magnetto. En este juego dual se desentiende de la cuestión económica sentenciando que el crecimiento y los buenos resultados en ese renglón tienen un valor político relativo. De eso se ocupa Joaquín Morales. El líder rescatado del Operativo Independencia, ofrece los detalles que el CEO de Clarín le permite contar de la cumbre opositora, con cena incluida, en su casa. Allí hablaron los empresarios, congraciándose con el dueño de Clarín, al que temen, como caso todo el arco opositor en lo político. La gente de las empresas está cansada. Dicen, de soportar a Guillermo Moreno. Hay que agregar que, además, mayoritariamente, tambien deben estar cansados de ganar plata con una economía que funciona.

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