El Honorable Concejo Deliberante tuvo un debate como hacía rato no sucedía. Ocurrió en la sesión del pasado lunes, la segunda ordinaria del 2010, y tuvo como partícipes a representantes de distintos bloques. El disparador fue el proyecto del grupo «Agua, salud y vida», y no alcanzó con lo que se pudo haber tratado en las comisiones, que llegó crudo al recinto y siguieron el debate; pero ya en un tono de pelea.
El concejal de la Coalición Cívica, Gustavo García, fue más allá y propuso que el bloque del Frente para la Victoria gestionara ante el gobierno nacional para que «una parte de los 200 millones que se llevarán de coparticipación en este 2010, vuelva en forma de planta de ósmosis inversa, una inversión de unos 6 millones, que comparado con lo que se llevan no es nada».
Luciano Carballo Laveglia, del radicalismo, apoyó la postura de los dos concejales que lo precedieron en la palabra y añadió la posibilidad de pedirles a los legisladores provinciales que tiene Bolívar para que también gestionen.
La reacción de Bali
El concejal del Frente para la Victoria se sintió molesto por el tono que utilizó el concejal García al referirse a ellos y su relación con el gobierno nacional, y le salió al cruce: «Tenemos una buena relación, y así lo noto en las reuniones de comisión, cuando nos encontramos por los pasillos, por eso creo que tenemos que mantener la misma forma de expresarnos y de dialogar en el recinto, creo que eso sería sumamente saludable, es un sentimiento personal».
Y después agregó: «Hoy no es un día menor, porque es el día en que se está aceptando una problemática que impacta negativamente sobre la salud de todos los habitantes de Bolívar, sobre todo la de los niños, que fue lo que planteamos desde un principio, no ahora, hace casi 8 años que venimos trabajando en este tema».
Bucca Junior atacó con que «acá lo que ocurrió durante mucho tiempo fue la negación del problema, entonces hoy es un día de mucha alegría para nosotros, y seguramente lo será para mi padre cuando se lo comuniquemos, que Luciano (Carballo Laveglia) haya manifestado que el problema existe, nos pone muy contentos. Y ya con la aceptación de esta problemática, uno puede buscar soluciones, porque buscarlas de lo que se niega, es muy difícil, te lo impide el propio pensamiento».
Y siguió revolviendo el avispero: «Me pregunto qué tendríamos que hacer con todos los funcionarios que negaron el tema, ¿qué les compete?, al menos una disculpa pública a toda la comunidad de Bolívar, a la que durante mucho tiempo confundieron, hicieron político lo que no tenía que serlo, y resulta que éramos nosotros los que politizába-mos el tema según ellos. Si esto se hubiera asumido desde un comienzo, la problemática que tiene Bolívar, como otros tantos municipios de la provincia de Buenos Aires, hoy, quizás, 9 años después, estaríamos ya con soluciones concretas».
El argumento de Ibáñez
El pirovanense tuvo algo que decir respecto al proyecto del agua: «Este bloque ha trabajado seriamente con esta temática, siempre apoyamos los análisis que hizo en su momento el ex concejal y hoy diputado Bucca. Pero creo que hay que aclarar que esto no es pura y exclusivamente trabajo de José Bucca, acá trabajamos todos, y este bloque se va a poner contento cuando esta planta esté instalada y estemos dándole soluciones a la gente».
Y continuó: «En febrero este bloque le acercó al intendente una propuesta de instalar una planta embotella-dora y otra de ósmosis, con distintos valores; pero no fue escuchada hasta el momento. También pretendíamos que la Secretaría de la Producción trabajara en conjunto con todos los distribuidores de agua de Bolívar para no quitarles el trabajo. Es cierto que algunos bloques hay presentado más proyectos que otros; pero todos hemos trabajado conjuntamente en el tema».
García, durísimo
Gustavo García no ha sido concejal anteriormente; pero tiene un manejo político como pocos, y en el recinto se ha desenvuelto bien. Tocado por el comentario de Bali, salió al cruce mal: «Coincido con Ibáñez en que acá nadie tiene que arrogarse absolutamente la autoría de ninguna cosa, no creo que por el hecho de hacer la gestión de una escritura sea necesario después escrachar a la gente en el diario, sacarla a pasear por la avenida, cuando uno es funcionario público, es empleado de la gente, por lo tanto estar buscando reconocimientos permanentemente me parece que no es bueno. Hay que felicitar a este grupo que ha trabajado; pero arrogarse la pertenencia del mismo me parece que no habla bien de la democracia».
Y después siguió con el tema de los tonos a los que se refirió Bucca Junior: «Supongo que no se referirá a mí el concejal Bucca cuando habla acerca de los tonos, porque he leído el reglamento de punta a punta y en ningún momento se refiere a qué tono hay que usar para expresarse en el recinto, sí en un marco de respeto, espero no habér-selo faltado».
Y cerró con otra alocución polémica. «Me gustaría que el respeto que nos estamos reclamando en el recinto, lo tengamos por la gente, porque si cada vez que vamos a hacer una gestión por la gente va a ser necesario el escarnio, o utilizar algún medio de comunicación que nos favorece porque tenemos algún familiar y sabemos que a la gente de la Coalición Cívica no le van a hacer notas jamás, me parece que estaríamos perjudicando la honorabilidad que se merece este recinto».
La respuesta de Carballo Laveglia
Cuando «Bali» habló de que por primera vez el bloque radical había reconocido el problema, lo mencionó, y el arquitecto estaba esperando su turno: «Habría que hacer un poquito de historia, en realidad el proyecto en el recinto se presentó en 2004, es decir que no hace 9 años. Nuestro bloque en ningún momento negó el asunto del tema del agua, sí dijimos que había que analizarlo, que no era todo blanco ni tampoco todo negro, que había grises. Es más, nuestro bloque aprobó la conformación del Foro Comunitario del Agua, fuimos a casi todas las reuniones que se hicieron sobre el agua».
Flores y la Balifobia
Todos habían apuntado los cañones a «Bali», así que salió en su defensa, con capa y espada, su lugarteniente de ocasión, Siro Flores, quien antes hacía lo propio con el ahora diputado Bucca: «Evidentemente hay concejales que están desmemoriados o confunden lo que dijeron en aquel momento de la negativa a ultranza de la problemática del arsénico, que era un tema político, inclusive llegaron a decir que tanto el doctor Bucca como yo teníamos intereses personales en esto con relación a la posibilidad de tener algún lugar de venta de agua mineral o cosa por el estilo, realmente la falta de memoria es sugestiva, la gente no lo olvida, esto está escrito en todos los medios. Nadie puede quitarle la autoría del proyecto, ni la lucha, ni la responsabilidad que ha tenido en llevarlo adelante al actual diputado Bucca. Los que hemos estado cerca de él, sabemos que es así y hay que reconocerlo».
Y después se despachó con la Balifobia: «Quiero plantear un tema que tiene una connotación médica, y voy a definir lo que es una fobia: temores injustificados, obsesivos y morbosos por algo o por alguien, creo que acá en Bolívar, en política, se ha instalado la Balifobia. La gente ve cómo son las cosas, sabe que se gastó 1 millón de pesos en el parque y no asumió en ningún momento esto del agua».

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