Por Adrián VenturaEl escándalo que estalló en Diputados alrededor del proyecto de la ley de presupuesto resume todo lo que el ciudadano común desprecia de la política.
El escándalo dejó al desnudo:
* Sospechas de corrupción y compra de leyes, sospechas que en la Argentina nunca se aclaran.
* Sospechas de connivencia entre el Gobierno y un sector de la UCR y del PRO. Al hombre común le queda la sensación de que todos los políticos son iguales.
* Fracturas internas dentro de un partido, la UCR.
* Un divorcio entre la UCR y la Coalición Cívica, que denunció un nuevo Pacto de Olivos.
* Debilidad de la oposición, cuyas fuerzas aún no pudieron mostrarse como alternativa de poder.
* La decisión del Gobierno de mantener el estilo confrontativo, jugando a todo o nada y procurando hacerle creer a la gente que la oposición niega el presupuesto y quiere bloquear a la Presidenta cuando, en rigor, sí tiene facultades para debatir la elaboración del presupuesto.
* Pero, por sobre todo, una enorme ineficiencia política e institucional: los legisladores, con sus discusiones y acusaciones recíprocas, sacaron el foco de la tarea fundamental, que era aprobar el presupuesto o corregirlo. Una vez más, el hombre de a pie tendrá la sensación.
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