La arbitraria metodología que se utilizó para el armado de las listas K en Capital Federal podría repetirse en la provincia de Buenos Aires. La disputa que se viene tiene como protagonistas a La Cámpora, Moyano y los intendentes
Un claro ejemplo fue lo que sucedió el último viernes en Capital Federal, donde luego de haber hecho competir artificialmente a Daniel Filmus, Carlos Tomada y Amado Boudou, Cristina Kirchner optó por los dos primeros para el armado de la fórmula que buscará destronar a Mauricio Macri de la Jefatura de Gobierno porteño. Y ordenó incluir a militantes de la agrupación La Cámpora, sin trayectoria política alguna, en varios de los principales lugares de las listas. El actual legislador Juan Cabandié será la cabeza de la nómina.
“Esto es un juego muy peligroso, estos pibes exigen cargos y lugares en las listas amparándose en la protección que le brinda la Casa Rosada, pero no tienen ningún tipo de poder territorial. Es todo una gran entelequia, una suerte de política virtual que les va a quitar lugar a los sectores que realmente ganan las elecciones en el Conurbano”, le dijo a Hoy un importante jefe comunal del Gran Buenos Aires, molesto por las presiones que provienen desde la calle Balcarce.
Los kirchneristas ortodoxos, que tienen entre sus referentes al secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, y al secretario de Información Pública, Juan Manuel Abal Medina, buscarían, ahora, repetir el esquema de Capital Federal, con militantes de La Cámpora y otros grupos juveniles, en todas las secciones electorales de la Provincia, donde ya están encontrando la resistencia tanto de la CGT que conduce Hugo Moyano como de los intendentes del Conurbano.
La fábula
Desde la Casa Rosada se construyó una fábula respecto a que la apertura de las listas para La Cámpora es una respuesta al fenómeno político que se generó con la peregrinación juvenil que acompañó el velorio de Néstor Kirchner.
Pero los camporistas lejos están de ser la juventud maravillosa de la que hablaba Perón. Todos sus dirigentes son funcionarios de segunda y tercera línea con sueldos, como el del presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde (hijo de Héctor Recalde, diputado nacional y abogado laboralista de la CGT), de más de $ 50 mil. De ahí que en el peronismo bonaerense hablen despectivamente de los camporistas con el mote de “jóvenes funcionarios”.
Desde la muerte de Kirchner, la avanzada de esta agrupación se inició con varios cargos de élite. A saber: además de Recalde, forma parte de este grupo el viceministro de Justicia (Alejandro Julián Alvarez), el titular de Fabricaciones Militares (Santiago “Bombita” Rodríguez) y el futuro director de Techint (Axel Kicillof). A ellos se les suma Andrés “Cuervo” Larroque, titular de la ignota Subsecretaría para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, y el vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, Eduardo “Wado” De Pedro, dirigente y cerebro de La Cámpora, que busca inundar las nóminas de legisladores provinciales y nacionales con representantes de su sector para competir en los comicios de octubre.















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