La política debe parar la pelota

Luego de las elecciones del 28 de junio del año pasado, todo parecía indicar que el oficialismo se enfrentaría por primera vez a un escenario no del todo favorable.
Sin embargo, supo aprovechar la mayoría parlamentaria con la que contaba hasta entonces y logró imponer una agenda de acuerdo a sus intereses. Entre algunos puntos, se destacan el Fútbol para todos, la Ley de Medios, el uso de reservas para pagar vencimientos de la deuda externa.

Del otro lado, la oposición, que había generado altas expectativas en gran parte del electorado, predeciblemente aún no pudo satisfacerlas. No surgió ninguna figura considerablemente fuerte, a diferencia de Néstor Kirchner, quien aun derrotado en las urnas siguió manteniendo el liderazgo suficiente como para poder mantener, tanto en los medios de comunicación como en la agenda parlamentaria, las políticas buscadas por el oficialismo y como para reposicionarse como principal actor de la escena política nacional.

Problemas

¿Cuál es el mayor problema que enfrenta la oposición? En mi opinión, el máximo error que cometieron los integrantes de los grupos "anti K" fue sostener actitudes en las que pareciera tener la cabeza direccionada más hacia 2011 que hacia el camino que aún queda por recorrer hasta esa fecha, atendiendo más sus ambiciones personales por sobre las generales.

Tal vez el quiebre en este escenario se manifestó durante la interna de la Unión Cívica Radical, en la provincia de Buenos Aires, con la irrupción del diputado nacional Ricardo Alfonsín en el escenario principal de la política argentina. Esto significó un mensaje hacia sus aliados y, en particular, un replanteo para el vicepresidente, Julio Cobos, que hasta el momento mantenía una postura de exageración de los gestos de moderación. Bajo este esquema, Cobos había conseguido mantenerse como uno de los dirigentes con mejor imagen y con mayor intención de voto desde su recordado voto no positivo en el Senado, en el marco de la Resolución 125, que imponía retenciones a la exportación de granos.

Sin embargo, dentro de la oposición, fue en el PJ disidente donde se generó un llamado de atención en sus intenciones: la política no pasa sólo por nombres e imágenes, sino que es necesario una serie de acciones políticas.

Hora de proyectos

Es en este punto donde vuelven a tomar relevancia las palabras de Carlos Reutemann, que sostuvo que no era momento de hablar de candidaturas, sino de lograr proyectos políticos.

En medio del clima mundialista, considero que es la política quien debe parar la pelota y replantearse ciertas estrategias. Pensar en el largo plazo, pero sin apurar los tiempos ya que, ante una ciudadanía desencantada de su clase dirigentes, este tipo de actitudes sólo logra alejarlas aún más.

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