Harto de Yauhar, el Gobierno parece haberlo puesto en la mira y al ministro de Agricultura ya empiezan a picotearlo los aliados del Ejecutivo. Más allá de los discursos pacifistas, la primera reacción del kirchnerismo ante el conflicto en Cerro Dragón, fue sofocarlo con la Gendarmería y por eso se desplazaron 700 efectivos desde distintos puntos del país. En la Legislatura, silenciosamente se van sumando opositores al proyecto del Marco Regulatorio para la minería. Trazos gruesos de la realidad política en Chubut.
El primer reflejo del kirchnerismo ante el conflicto desatado en Cerro Dragón, fue el de sofocarlo con la Gendarmería. Nadie traslada por vía aérea y desde distintos puntos del país a 700 efectivos sólo para colocarlos en una foto, diga lo que haya dicho y siga diciendo el discurso del Gobernador, Martín Buzzi; el del secretario de Seguridad, Sergio Berni; y el de los tantos –o tan pocos- funcionarios estatales que hablaron luego.
Qué pasó en el medio, quién se asustó o reflexionó después del despliegue de la Gendarmería, es harina de otro costal y está bien, muy bien –haya sido susto o reflexión-, que se haya optado después por la paciencia y la negociación más de una vez minimalista como método para resolver la crisis.
Pero no hay que mentir ni mentirse, ni colocarse coronas que no corresponden. Vendría mejor un aprendizaje humilde y verdadero de la experiencia, que creerse una historia que no sucedió.
UNA HISTORIA DE CONSPIRADORES
El primer “conspirador”, la primera “mano negra” fue el ex – Gobernador, Mario Das Neves. A él se le adjudicó la paternidad y el comando de Los Dragones, un grupo súbitamente desconocido para todo el resto del PJ.
Pasado el primer impacto, aparecieron las fotos, los actos compartidos, los elogios públicos y –con esas constataciones a la vista-, la conspiración cambió lentamente de dueño y ahora pasó a ser propiedad casi plena de Pan American Energy, que ha visto –talvez con asombro- como pasó de ser la empresa emblema del peronismo chubutense, a convertirse en una compañía plagada de intenciones oscuras y prácticas sospechosas.
Sólo el Sindicato de Petroleros Privados Británicos, liderado por Mario Mansilla y el diputado provincial Carlos Gómez se ha mantenido firme al lado de PAE, como una roca.
El resto parece no haber tenido nunca nada que ver con la multinacional, ni haber festejado jamás con fervor patrio la extensión del contrato para explotar Cerro Dragón “hasta que se extinga”, según dijo la Presidente.
“Todos han defendido este convenio, Buzzi, Di Pierro, Eliceche, Yauhar, Das Neves y la sociedad en general”, les recordó Gómez a todos. Y a todas.
SE VIENE LA PELEA GOBIERNO-YAUHAR
Duró lo que tenía que durar y más de uno lo hizo apretando los dientes de bronca contenida. Pero como todo tiene un final, el Gobierno parece haberse hartado de los desplantes del ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar, -que cada día que pasa le come un intendente-, y lo que se observa ahora es el comienzo de una tímida “guerra de guerrillas” contra el funcionario nacional y líder del Nuevo Espacio Peronista.
Que “nunca llamó”, que “se borró como Casildo Herrera”, que “tiene compromisos con PAE y por eso no habla”, todo eso y algunas cosas más se comentan en una voz baja cada vez más alta entre los funcionarios del Gobierno Provincial.
El que fue más lejos fue el diputado provincial Gustavo Reyes, que de a poco se va convirtiendo en un pintoresco personaje de la política provincial, lugares que suelen cotizar fuerte cuando los cronistas buscan un título.
“Yo sé que lo va a desmentir, pero todo el mundo sabe que tienen un acuerdo de ir contra Buzzi”, dijo Reyes al denunciar un supuesto pacto entre Yauhar y el ex – Gobernador Das Neves.
UN SILENCIO QUE HACE MUCHO RUIDO
“Lo llamamos todos. Desde Yauhar hasta Eliceche. Se le ofreció la colaboración que necesitara, cuando la necesitara. Nunca respondió. No cambia más este muchacho”. El que rezongaba contra “este muchacho” que no era otro que el Gobernador Buzzi, era un referente del kirchnerismo en Chubut más que enojado por el silencio con el que, aseguran, recibió el jefe del Ejecutivo Provincial las ofertas de ayuda durante los días más calientes del conflicto petrolero.
Los problemas de comunicación, al parecer, se sumaron a la desconfianza que generan en el Gobernador y el Gobierno los hombres del Nuevo Espacio.
“En público, lo carnearon al Gobernador cuando se ofreció como prenda de unidad para conducir el PJ. En privado, pero sin cuidarse mucho, le destrozan la gestión y encima Yauhar sigue haciendo caminar su gobierno paralelo. Si los llamás, en lugar de tener un respaldo, tenés que cuidar que no te claven el cuchillo ellos”, razonó con algo de furia un ministro del Gabinete al explicar el silencio.
A MANO ALZADA
“A mano alzada, a ojo de buen cubero, a vuelo de pájaro, te digo que hay doce diputados que, con seguridad, no votan el proyecto de Marco Regulatorio Minero e Hidrocarburífero y eso que todavía no empezó la presión ciudadana en serio”, vaticinó un experto en el ámbito legislativo, analizando el posible destino del principal proyecto elevado por el Gobierno de la Provincia, que finca en la aprobación de la norma las posibilidades de despegue económico para los próximos años.
Si las cuentas se acercan a la realidad, los opositores al proyecto están a dos votos de alcanzar la mayoría suficiente para rechazarlo ni bien aterrice en el recinto, lo que sucederá cuando termine su paso por las diferentes comisiones parlamentarias, un tránsito que no será precisamente sencillo, ni rápido.
“Mac Karthy sí que tiene ojo”, ironizó uno de los diputados que sí adhieren a la iniciativa, recordando que el Vicegobernador había pronostica que más de 18 legisladores alzarían la mano para aprobar la ley minera.
Ese número aparece, hoy por hoy, casi como un sueño inalcanzable para el Ejecutivo.





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