La política se "aprende" en la casa y en la escuela

La política se "aprende" en la casa y en la escuela
En los últimos meses ha replicado en el sistema educativo la confrontación entre una parte de la sociedad que adhiere al kirchnerismo y otra que se le opone. LA GACETA habló con alumnos, entre ellos una militante de la agrupación kirchnerista "La Cámpora". Los chicos, entre el discurso que les transmiten los padres, la escuela y la militancia
"Es verdad, fue una situación tensa; pero pudimos expresarnos", asegura Ana Lucía López (18). Ella es una de las tres alumnas de la Escuela Normal que en julio tuvieron sus "tres minutos de fama" cuando levantaron un cartel que decía "Nosotros también queremos ver Lanata", durante el acto de entrega de netbooks que presidía la ministra de Educación, Silvia Rojkés, en la Normal. Apenas la funcionaria vio las pancartas, llamó a las chicas al escenario, para que explicaran el motivo de su protesta. Hubo quienes vieron en esa acción un gesto de censura. Ana Lucía afirma que no fue así, que es cierto que la sorprendió el dedo de la ministra invitándolas a subir al escenario; pero que, al fin y al cabo, las dejaron ejercer su derecho a expresarse.

Esta semana, en Villa General Belgrano, en Córdoba, un adolescente de 16 años que visitaba con sus compañeros una muestra itinerante sobre Eva Perón escribió en el libro de visitas "me da asco", sin identificarse. La información de agencias dice que en la escuela del chico lo amenazaron con aplicarle amonestaciones. Finalmente, no hubo sanciones, pero el padre del alumno tuvo que salir por los medios a defender el derecho de su hijo a "expresarse libremente".

Otras épocas

La discusión sobre política partidaria se ha instalado con fuerza este año en las escuelas y colegios argentinos. Pero, así como ha surgido un movimiento informal de padres en contra de la presencia en las escuelas de la agrupación kirchnerista La Cámpora (ver "Padres de alumnos...), el profesor de Opinión Pública Mauricio Martínez Zuccardi (37) dice que el fenómeno tiene su lógica. Que en los 90, cuando él era adolescente, en la escuela no se hablaba de política. El lo atribuye a la carga que la generación de sus padres traía de la experiencia de la dictadura. Opina que eso ha operado como una limitación; y en los 80, en cambio, la Argentina vivió el aluvión del regreso a la democracia; con la consecuencia de que los adolescentes de esa época "no tuvieron ideas críticas". La adolescencia, apunta, es la etapa de verlo todo en blanco y negro. Y agrega que, por eso, es responsabilidad del docente acercarles herramientas críticas a los chicos.

En el colegio Nueva América, donde enseña Mauricio, medio centenar de alumnos de entre 16 y 18 años no ocultan su entusiasmo por la invitación que les ha hecho LA GACETA para hablar de la política y la escuela. Rodrigo, (17), cuenta que con uno de sus compañeros, Santiago, habían hablado del caso del chico que en Córdoba escribió "es un asco", sobre la muestra de Eva Perón. "Creo en parte está bien y en parte está mal; podría haber buscado otros términos. Pero debe respetarse la libre expresión", afirma el alumno de tercero de Polimodal.

Los padres y los valores

¿Dónde aprenden política? ¿En la casa o en la escuela? Facundo S. (16) afirma que se aprende en los dos lados.

"Pero en la casa te dan a conocer sólo los puntos de vista de nuestros padres; en la escuela te muestran las distintas variantes", matiza. Ezequiel (16) aporta otra perspectiva: "pero a veces la madre opina distinto del padre". Y Juan Martín (16), opina que los padres son los que les imponen los valores a sus hijos.

Facundo V. (16), opina parecido: que a veces se aprende más por transmisión de valores y de opiniones que por una clase teórica. "Cuando somos muy chicos nos dejamos llevar por los comentarios de nuestro padres; capaz que no los favorecen algunas acciones del gobierno, y nosotros nos dejamos llevar por eso",

En el salón de actos del colegio Nueva América, la ronda continúa y los alumnos se pelean por opinar. Cuentan que por las redes sociales discuten sobre política. Y discutir sobre política, para ellos, es ser kirchnerista o ser antikirchnerista; aunque hay excepciones. "Ayer yo discutía con mi compañero Facundo, que está en contra de la presidenta. Mi compañera está a favor: yo estoy a favor y en contra, depende de las medidas, de cada caso particular", afirma Federico. "La compañera" es Florencia (17). En minoría en el grupo, ella defiende su filiación. "Veo que hace lo que ningún gobierno ha hecho: ayudar a los que menos tienen".

"El kirchnerismo es una fachada. Hace creer que es democrático, cuando no lo es, hace parecer que es de izquierda, pero es de derecha", le refuta Facundo S.

Florencia lo retruca. Dice que los planes están destinados a personas que realmente los necesitan. Y que todos critican el uso que los chicos hacen de las netbooks que entrega el gobierno. Pero que son "una herramienta esencial".

"Pero las netbook se compran con la plata que les sacan a los jubilados. Los están comprando. Las personas de clase baja que no tienen para sus necesidades, la van a votar", enfatiza Juan Martín.

Rodrigo (17) le pone al debate el tono argumentativo que estaba faltando. "Muchos consideran que es malo el gobierno, pero no tienen herramientas para definir. Yo he visto en la puerta de la Casa Rosada gente durmiendo en la calle; y la Presidenta, a eso no lo debería permitir". Eva Perón, dice, nunca lo hubiera permitido. "Eva iba en auto en España, y al ver que había una familia viviendo en la calle, hizo detener el auto y los ayudó a salir de esa situación". Con la mirada otra vez puesta en Cristina Fernández, agrega: "aunque también hay que reconocer que ha hecho cosas por la gente".

Lo bueno y lo malo

¿Cuáles son las cosas buenas?, se les pregunta. El recuerdo de la la crisis de 2001 (que ellos vivieron de bebés) llega al auditorio del colegio Nueva América. "Nos han contado que había una crisis económica e institucional, un gobierno débil que no sabía para dónde ir; que no sabía qué hacer; se cambiaba de presidente a cada rato; el país estaba devastado; por eso es que a los Kirchner se los valora mucho, porque aparecieron como los salvadores", afirma Agustín.

Rodrigo aprueba la idea de darle a la gente un apoyo económico, pero asegura que a la gente, para que trabaje, hay que controlarla. "Vas a una plaza y hay 10 personas; ocho están sentadas tomando gaseosa, y dos trabajan; les preguntás y ellos te responden: 'nos turnamos'. ¡Pero les pagan para que trabajen todos!", reclama.

En la charla no faltan las alusiones al enriquecimiento patrimonial de la Presidenta; a la necesidad, dicen, de administrar con transparencia los dineros públicos; y de fomentar el surgimiento de pequeñas empresas, para que los que hoy viven de subsidios puedan subsistir alguna vez de lo que producen.

Mauricio, el profesor de Opinión Pública, que los ha escuchado con atención durante toda la charla con LA GACETA, asegura que el mayor desafío para un docente que trabaja con los conceptos de la política es enseñarles a discernir entre distintos puntos de vista. Y que al déficit en la práctica política no lo van a encontrar en el discurso político, sino en la producción: no en lo que se dice, sino en lo que se hace.

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