Polémicos dichos de un general de EE.UU.

Srebrenica, 11 de julio de 1995. Las tropas del general serbo-bosnio Ratko Mladic -a quien todavía busca el Tribunal de La Haya- entran en la ciudad, capturan a casi 8.000 varones bosnio-musulmanes, los ejecutan y los entierran en fosas comunes. Pocos consiguen escapar y dar noticia de la peor masacre en suelo europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La ciudad estaba, en teoría, protegida por soldados holandeses bajo mando de la ONU. Aquella masacre conmocionó a la sociedad holandesa, que se sintió culpable y purgó las consecuencias.

Una comisión parlamentaria redactó un informe en el que culpaba de la actuación de los soldados holandeses al gobierno holandés de la época, por lo que el primer ministro Wim Kok y todo su gabinete dimitieron el 18 de abril de 2002. Hasta ahí la historia conocida y verificada.

Porque hay otra. Según John Sheehan, general estadounidense y antiguo comandante de la OTAN, la culpa de la matanza de Srebrenica la tuvieron los gays enrolados como soldados en el Ejército holandés. Sheehan declaraba ante un comité del Senado estadounidense que discute la entrada de homosexuales declarados en las Fuerzas Armadas.

Según este antiguo general de marines, tras la caída del Muro de Berlín "países como Bélgica u Holanda creyeron firmemente que no necesitaban capacidad de combate. Eso llevó a una liberalización de las fuerzas armadas, incluyendo su apertura a homosexuales declarados y sindicatos (sic) y el hecho de concentrarse en operaciones de mantenimiento de la paz".

Sheehan considera que esa supuesta liberalización "hizo que las fuerzas armadas estuvieran mal preparadas para la guerra. Cuando los holandeses recibieron la orden de defender Srebrenica contra los serbios, el batallón estaba mal equipado y débilmente dirigido. Los serbios llegaron, esposaron a los soldados a postes telefónicos y se llevaron a los musulmanes para ejecutarlos".

Sheehan aseguró que el jefe del Estado mayor del Ejército de Tierra holandés le había confesado que la presencia de soldados homosexuales en su batallón era "parte del problema".

Las declaraciones de John Sheehan, recogidas por varias agencias, provocaron ayer una escalada de reacciones en Holanda. El gobierno holandés dijo ayer oficialmente que los comentarios de Sheehan eran "un completo sinsentido".

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