En una polémica resolución, el Colegio de Abogados de Bahía Blanca manifestó su “preocupación” por la aparición de sus matriculados en los medios de comunicación y calificó esas acciones como “contrarias a la dignidad, discreción y seriedad que debe caracterizar el menester abogadil”.
“Es insólito, espero que sea un error. Si nos ordenan callarnos, es un acto de censura asqueroso como nunca se vio”, reflexionó un conocido penalista ante LB24.
En tanto, un funcionario judicial que trabajó varios años como abogado particular dijo que “esto parece un chiste. Parece poco democrático. El pueblo siempre quiere saber de que se trata y reclama conocer que pasa con las causas judiciales que tienen interés público. La palabra del defensor es vital para que la comunidad conozca que ocurre con determinado caso”.
La cuestionada resolución señala que “causa preocupación en este Colegio la reiterada y cada vez más frecuente, exposición de los abogados en los medios, ventilando asuntos que tramitan, divulgando sus entretelones, alegando sobre las pruebas agregadas al expediente y, cuando no, vituperando las decisiones judiciales recaídas”.
Y agrega que “no nos parece apropiado que los abogados ventilen en los medios los avatares de los asuntos en los que intervienen. En el ámbito bonaerense, tal actividad se encuentra expresamente vedada por las Normas de Ética Profesional”.
“De tal forma, la actividad que criticamos, resulta violatoria de la ley vigente y, como tal, susceptible de sanción disciplinaria, al menos en el ámbito provincial referido”, se indica.
Más adelante, el Colegio de Abogados insiste: “lo que objetamos es la exposición de los profesionales de la abogacía en los medios con la finalidad de debatir o exponer detalles de los asuntos que se procuran. La conducta que objetamos resulta contraria a la dignidad profesional y a la discreción y seriedad que debe caracterizar el menester abogadil”.
“Los abogados -prosigue el comunicado- deben resistirse a la difusión mediática de sus asuntos, para comportarse con suma reticencia en la publicación de las eventualidades de los expedientes o causas que se les encomienden porque ello conlleva al desbaratamiento de la imagen del abogado frente al público”.
Luego se expresa que los matriculados deben “proceder públicamente con reserva y compostura" y de ninguna manera "ofrecer sus servicios como un producto más del mercado”.
Por último, se señala que “sobre toda esta cuestión subyace otra que resulta aún más espinosa y que se vincula con la propaganda profesional. No resulta novedoso el afirmar que los profesionales que acceden a la televisión, ya sea en razón de la trascendencia de los asuntos que manejan terminan, voluntaria o involuntariamente, publicitando sus servicios del modo más ventajoso y eficaz aún cuando no más decoroso”.
“La actividad que desaprobamos, que consiste en la exposición en los medios de los asuntos a cargo del abogado no resulta ajustada a las normas que regulan la profesión de abogado ni tampoco a la sobriedad que debe gobernar la actividad profesional”, finaliza el texto firmado por el Consejo Directo del CABB.
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