Desalojaron 222 hectáreas pegadas a una de sus propiedades. Fueron declaradas de interés público pero sembraron soja y se levantó un shopping.
El argumento no les cerraba a los expropiados. Y por lo que ocurrió después, parece que tenían razón. Según relató a PERFIL el abogado de uno de los damnificados, Guillermo Domenicani, “en las 45 hectáreas que le quitaron a una de las familias sembraron soja. En otras 25 hectáreas de otro propietario levantaron un centro comercial. Y a mi cliente, Mario Escudero, lo desalojaron por la fuerza, lo procesaron por usurpar su propio campo y ya alambraron todo y empezaron a hacer una construcción. ¿Necesitan 222 manzanas para hacer cuatro edificios públicos? Lo que quieren hacer es un barrio exclusivo, alrededor de la mansión de Rodríguez Saá”.

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