Un plebiscito sobre la Constitución fue criticado por Occidente y boicoteado por la oposición
DAMASCO.- Mientras las tropas del régimen mantenían su feroz ofensiva en numerosas ciudades del país, los sirios votaron ayer en un referéndum sobre una nueva Constitución que podría mantener al presidente Bashar al-Assad en el poder hasta 2028, un plebiscito que es visto como un gesto vacío por la oposición.
Cerca de 14,4 millones de sirios fueron convocados a las urnas para aprobar o rechazar un texto cuya medida más espectacular es la que reemplaza el artículo 8 de la Constitución de 1973, la cual estipula que el partido Baath -en el poder desde 1963- "es el dirigente del Estado y de la sociedad" para instaurar un "pluralismo político". Este permitiría el establecimiento de nuevas formaciones políticas con candidatos propios para la presidencia, que queda limitada a un máximo de dos mandatos de siete años cada uno y que debe ser ejercida por una persona musulmana de más de 40 años.
En la nueva carta magna, el presidente mantiene el poder de elegir al primer ministro, independientemente de la mayoría parlamentaria, y de, en algunos casos, rechazar la ley.
De ser los resultados afirmativos, algo que podría ser anunciado hoy, esta enmienda entrará en vigor a partir de las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2014, lo que permite que Al-Assad -que lleva 12 años al frente del país tras tres décadas de gobierno de su padre, Hafez- pueda seguir en su cargo durante 16 años más, hasta 2028.
Sólo la renuncia
La oposición calificó de "patraña" la reforma y anunció que únicamente aceptará la renuncia de Al-Assad, al tiempo que llamó a boicotear el referéndum. El nuevo texto está "manchado de sangre", advirtieron los dirigentes opositores, ya que, según dijeron, apenas reduce el poder del presidente y en realidad sólo permite la creación de partidos cercanos al régimen.
"¿Qué deberíamos estar votando: si morir por los bombardeos o por las balas? Esas son nuestras únicas alternativas", dijo Waleed Fares, un activista del distrito Khalidiyah en Homs, que, como la mayoría de los opositores, considera que Al-Assad sólo busca ganar tiempo y permanecer en el poder.
Las potencias occidentales, que no pueden lograr que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adopte medidas contra Damasco debido a la oposición de China y Rusia y han impuesto sus propias sanciones contra Siria, también criticaron el plebiscito.
"El referéndum sirio no es más que una farsa", sostuvo el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle. "Votaciones falsas no pueden contribuir a una solución a la crisis. Al-Assad debe poner fin a la violencia y despejar el camino a una transición política."
Al mismo tiempo que se abrían los colegios electorales, a las 7, varios obuses caían sobre el barrio rebelde de Baba Amr y otras zonas de Homs, el bastión rebelde devastado por más de tres semanas de bombardeos.
"Hay explosiones en todas partes. Los francotiradores disparan a todo lo que se mueve", indicó Abu Baki, un militante en Baba Amr, barrio en donde se encuentran bloqueados la periodista francesa Edith Bouvier y el fotógrafo británico Paul Conroy, heridos en un bombardeo el miércoles pasado, en el que murieron otros dos periodistas, entre ellos la veterana corresponsal Marie Colvin.
Los combates en distintas ciudades dejaron ayer otros 31 muertos, entre civiles y soldados, principalmente en Homs, donde la situación se agrava día a día en medio de una creciente catástrofe humanitaria.
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