Las compañías aéreas exigen la reapertura de los aeropuertos y advierten sobre una ola de quiebras; siguen los graves trastornos
Raramente en la historia las cenizas han pesado tanto: inmovilizadas por la espesa nube de partículas que escapa desde el jueves del volcán islandés Eyjafjöll, las empresas aéreas europeas pierden alrededor de 260 millones de dólares por día. Al mismo tiempo, decenas de millones de pasajeros siguen bloqueados en los cuatro puntos del globo, obligados a padecer todo tipo de privaciones.
Algunas compañías advirtieron incluso a la Comisión Europea que podrían declararse en quiebra a fines de esta semana si se prolonga la inmovilización, prevista oficialmente hasta mañana. Esas restricciones son "un escándalo", dijo Niki Lauda, propietario de FlyNiki. El ex campeón de Fórmula Uno piloteó ayer uno de sus jets "para probar a sus clientes y al mundo que se puede volar en esas condiciones".
Varias compañías de línea también realizaron ayer vuelos de prueba con el objetivo de comprobar los efectos sobre los aviones de las partículas de roca y vidrio que se desplazan con la nube, a unos 6000 metros de altura.
Lufthansa -número uno de Europa- hizo decolar nueve aparatos para testear las condiciones atmosféricas. La holandesa KLM, Austrian Airlines y Air France, junto con Lufthansa, anunciaron que la inspección de sus aviones después de esos vuelos de prueba, sin pasajeros, no detectó daños en los reactores ni rastros de concentración de cenizas peligrosas en el aire. A la misma conclusión llegó un equipo científico suizo.
Después del resultado de esos vuelos, numerosos responsables de esas empresas acusaron a las autoridades de "confiar ciegamente en los modelos matemáticos" en vez de tener en cuenta las conclusiones de los vuelos de evaluación en condiciones reales. "Necesitamos medidas suplementarias, además de los modelos computarizados. Necesitamos vuelos de prueba", insistió un vocero de Lufthansa.
Sólo 4000 de los 24.000 vuelos normalmente programados en Europa los domingos pudieron realizarse ayer. Desde el jueves, cuando la nube del volcán comenzó su peregrinación, han sido cancelados más de 63.000 vuelos, según Eurocontrol, la agencia de tráfico aéreo europea. Unos 30 países cerraron total o parcialmente sus espacios aéreos. Los aeropuertos rusos permanecieron abiertos y los aviones parten hacia América del Norte vía el Polo Norte para evitar la nube.
"Con la meteorología actual -cielo azul y ninguna nube de cenizas a la vista-, no existe razón para seguir prohibiendo los vuelos", declaró Steven Verhagen, vicepresidente de la Asociación Holandesa de Pilotos.
Los meteorólogos advirtieron, sin embargo, que la situación climática en Europa seguirá siendo inestable e imprevisible por varios días: a los vientos variables se suman las constantes pero irregulares erupciones del volcán, que aún escupe grandes cantidades de cenizas en la atmósfera.
"La nube no estará presente en la misma zona de riesgo todo el tiempo. Se puede ver un área límpida ahora y dentro de cinco minutos habrá dejado de serlo", explicó John Hammond, de la Oficina Meteorológica Británica.
Seguridad en la altura
La Oficina Federal Suiza de Aviación Civil comenzó ayer a autorizar ciertos vuelos en su espacio aéreo, a condición de que permanezcan a una altitud de 11.000 metros, muy por encima de la nube de cenizas. Todos los aeropuertos españoles y la mayoría de los croatas estuvieron abiertos, mientras seis de las 16 terminales alemanas lo hicieron por unas horas. Austria y Polonia también autorizaron algunas operaciones en su espacio aéreo.
En Francia, las autoridades decidieron abrir ayer los aeropuertos del sur del país bajo una línea virtual que va de Burdeos a Niza, a fin de permitir la repatriación de unos 150.000 franceses bloqueados en el extranjero. Las terminales aéreas situadas al norte de esa línea permanecerán cerradas, como en la mayoría de los países europeos.
El caos en Europa provoca naturalmente el desorden en el resto del mundo. Las compañías estadounidenses mantienen anuladas sus rotaciones hacia el Viejo Continente. El ejército norteamericano desvió sus vuelos de repatriación de heridos de Afganistán e Irak. Las empresas aéreas desde Australia y Nueva Zelanda hasta la India, Singapur y Japón reprogramaron sus frecuencias a partir del viernes, lo que dejó a millones de personas bloqueadas. En Europa, la situación se alivió parcialmente gracias a la multiplicación de servicios de ferries, trenes y autobuses.
La nube del volcán también tuvo consecuencias diplomáticas, ya que numerosos dirigentes anularon su participación en los funerales del presidente polaco Lech Kaczynski ayer, en Cracovia (ver Pág. 3).
Ante el intenso lobby de las aerolíneas, los ministros de Transporte de la Unión Europea (UE) mantendrán hoy una videoconferencia para analizar los resultados de los vuelos de prueba y las posibles medidas por adoptar.
El impacto de la parálisis aérea se hará sentir cada vez más en la economía continental, advierten los economistas. Si bien hasta el momento han mantenido las previsiones de crecimiento para la región, la permanencia de las cenizas del volcán durante un mes más en los cielos europeos podría amputarle dos puntos a la tasa de crecimiento actual de la zona.
Una buena noticia trajo anoche un poco de optimismo: la UE anunció que el 50% del tráfico aéreo podría normalizarse a partir de hoy si se confirma el cambio de dirección de los vientos, que comienzan a limpiar los cielos continentales de las cenizas del empecinado volcán.
LA CRISIS AEREA
Día 4
* Presión: afectadas por pérdidas millonarias, varias aerolíneas exigen que se levanten las restricciones a los vuelos.
* En el aire : sólo operaron 4000 de los 24.000 vuelos que ayer estaban programados en Europa.
* Normalización: se espera que hoy se normalice el 50% de las operaciones aéreas.
* Pruebas: aviones sin pasajeros de KLM, Lufthansa y Air France realizaron ayer pruebas de seguridad.
* Cancelación: Japón suspendió el Gran Premio de Motociclismo del 25 del actual
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