El Consejo Deliberante aprobó la ordenanza para fomentar "la no violencia". Desde el sector reclamaron que se regule la práctica y aseguraron que se trata de un deporte.
Con el objetivo de "promover la no violencia", los ediles de Ciudad aprobaron la normativa por 9 votos a favor, y sólo uno en contra. Según indicó Beatriz Martínez, presidenta del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), la iniciativa busca "marcar una postura" respecto a lo que consideran "un juego violento".
En cuanto a los fundamentos, la edil aseguró que la idea es estar en sintonía con "la carta de las Naciones Unidas y la carta de la Tierra de la Unesco", que establecen la búsqueda de la paz y tolerancia entre naciones y personas.
No obstante, empresarios del sector criticaron la medida, aunque en principio no haya ningún complejo funcionando dentro del territorio capitalino, porque "en Ciudad no hay espacios para desarrollar la actividad", señaló Maximiliano Panero, propietario de la empresa de paintball Attika.
Esto se debe a que los sitios donde se arman estos campos deben ser alejados de construcciones urbanas, no por cuestiones de inseguridad, sino más bien "por el tema del ruido que genera", agregó Panero.
El único edil que votó en contra de la normativa fue Guillermo Mosso, del partido Demócrata (PD), quien aseguró que, a su entender, "se debería haber realizado un debate más amplio, antes de aprobar la ordenanza".
Asimismo, el demócrata fue preciso al remarcar que "sólo hubo una reunión previa al tratamiento", en la que no quedó demostrado que exista una relación causa-efecto "entre el paintball y la generación de violencia".
Inclusive, Claudio Oruez, propietario de Base El Challao, donde se puede realizar la actividad, destacó que "hay cosas más importantes en las que deberían estar pensando que en prohibir esta práctica, que tiene un grado lúdico muy interesante".
Además, Oruéz se mostró preocupado, debido a que en noviembre su empresa va participar en la Feria de Turismo que se realiza en el Auditorio Bustelo, en Ciudad, y pensaban llevar la actidad, "pero ahora no sé qué va a pasar".
Qué es
La Asociación Argentina de Paintball describe a esta actividad como "un deporte en el que los participantes usan marcadoras (equipos que funcionan a gas o aire comprimido) para lanzar pequeñas bolas de pintura a otros jugadores. Los competidores alcanzados por las mismas, quedan marcados por su pintura y son excluidos de la competencia".
Además, el paintball es reconocido como deporte "por la Asociación Argentina de Deportes", según destacó Panero. Inclusive, en la provincia hay numerosos equipos que participan en competencias a nivel local, nacional y sudamericano.
Este punto genera roces con la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Ciudad, que en su inciso 1º prohíbe los complejos de práctica de paintball dentro de su territorio, y que se realicen "actividades no deportivas y promotoras de la violencia mediante el uso de imitación de armas propias o impropias, de guerra o no, y de cualquier tipo".
Al respecto, Martínez indicó que no es unánime la postura de considerar a esta práctica como un deporte, sino que "hay muchos que la consideran un juego y otros como una actividad recreativa".
Otro factor que defienden quienes consideran errónea la medida es que la actividad es utilizada en muchos casos "para la capacitación de personas en el plano laboral", detalló Mosso.
De hecho, muchas empresas contratan los "campos nómades", que los prestadores arman en predios que proporcionan los clientes. El fin principal es que los empleados "aprendan a trabajar en equipo, escuchando a un líder y siguiendo una estrategia", indicó el propietario de Attika.
El costo de esta práctica es a partir de 55 pesos, pero puede llegar a costar unos 300 pesos. Por ese precio el usuario recibe el traje, la marcadora (arma) y la cáscara, además de una cierta cantidad de municiones, que varía según el valor abonado.
Falta de regulación
Entre las críticas que recibió la ordenanza capitalina, que, como aseveró Martínez, fue presentada "por el bloque de la UCR y con el aval del intendente Víctor Fayad", está el factor de que genera una prohibición en lugar de regular la actividad.
"Esta práctica debe ser regulada como deporte", reclamó Oruez, quien también reconoció no haber oído nunca de una prohibición similar en ningún otro sitio del mundo. "Estuve en Estados Unidos, donde nación esta práctica, y en varios países europeos, y jamás escuché de una medida como esta", disparó.
Por el momento, cuando los empresarios quieren inscribirse se encuentran que no hay una categoría en la que puedan hacerlo, lo que demora la legalización de los emprendimientos.
"Esto genera conflicto para conseguir la habilitación de los campos, además de que muchos no cumplen con las medidas de seguridad", manifestó Panero.
Además, la falta de regulación lleva a que existan diferentes posturas en cuanto a la edad en la que se puede comenzar a practicar la actividad. La mayoría considera que debe ser a partir de los 18 años.
No obstante, el propietario de Base El Challao cree que "desde los 12 años, respetando la distancia adecuada y con el monitoreo de un especialista", se puede desarrollar esta práctica.

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