Todo empezó cuando, en una entrevista radial, a la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, le preguntaron "porqué cree que fracasaron intentos de expulsar (a los policías corruptos)" y le pusieron como ejemplo las políticas que en ese sentido "aplicaron Juan Pablo Cafiero y León Arslanián".
Garré, como se sabe, cuestionó duramente la política de seguridad del gobierno provincial hace unos meses. Y, además de ese antecedente, sus declaraciones de ayer contienen un elemento clave: los dos hombres aludidos en la pregunta del periodista -Cafiero y Arslanián- fueron ministros de Seguridad del antecesor de Scioli en la Gobernación, Felipe Solá. Arslanián, en particular, fue el último funcionario del área antes de la asunción de Scioli. Por eso, que Garré se lamentara ayer de que "las tareas" de ambos no hayan tenido continuidad fue interpretado como una crítica a la política del actual Gobernador.
La desgrabación de las expresiones de Garré indican que, además de la frase encomillada en el primer párrafo, la ministra dijo textualmente que, además de la continuidad de políticas como la de Arslanián, para evitar el fracaso al que aludía el periodista, también es necesaria "una vocación irrenunciable de ejercer el control político de las fuerzas. Si uno cree que la forma de solucionar el problema es haciendo a veces algún tipo de negociación con la fuerza, pero sin asumir las riendas del problema, lamentablemente esa autonomía (de la policía) lleva después a deformaciones muy grandes, incluso muchas veces contribuye a la prostitución, la corrupción de algunos sectores de la fuerza".
"Y eso es muy negativo -agregó Garré-, porque cuando Ud. tiene un policía asociado (al delito), porque a veces ni siquiera es que hace la vista gorda y da zona liberada, que es una forma de complicidad grave, cuando hay una sociedad, entonces, Ud. ha destruido la función esencial de la institución y por consiguiente ha perjudicado definitivamente la política de seguridad. De manera que creo que lo más importante es darle continuidad a una política que recupere el control político de las fuerzas policiales".




Comentá la nota