El gobierno desplazó a la directora del organismo de relevamiento de datos
Ante este cuadro de dramática adversidad, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero resolvió actuar ayer con rapidez, aunque de una manera que encontró una fuerte resistencia, incluso dentro del propio oficialismo: decidió relevar a la titular del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el organismo oficial que comparte con el Instituto Nacional de Estadística (INE) la función de relevar datos de suma importancia sobre la realidad política y social española.
La medida fue dispuesta en forma repentina por la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, quien reemplazó a la directora del CIS desde mayo de 2008, Belén Barreiro Pérez-Pardo, por el sociólogo Ramón Ramos, un catedrático muy cercano a su círculo íntimo.
El despido de la funcionaria de este ente oficial que, al igual que el Indec argentino, recopila información básica y vital para sociólogos y encuestadores, se produjo pocas semanas después de que el CIS publicara un sondeo que mostraba al gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la peor situación respecto de su principal fuerza opositora, el Partido Popular (PP) desde que Rodríguez Zapatero asumió la presidencia, en 2004.
En ese sondeo, que agitó fuertemente las aguas del ambiente político y profundizó el malhumor del gobierno, el CIS reveló que, de realizarse elecciones generales, el oficialismo caería derrotado por un margen del 6,3%, como resultado de una victoria del PP por el 41,2% contra el 34,9% de los socialistas.
Tras conocerse la noticia del alejamiento de Barreiro Pérez Pardo, el PP criticó con dureza lo que denominó una "actitud caciquil" por parte de la vicepresidenta española. "A Fernández de la Vega no le gusta la realidad, y por eso cambia a quien se la mostraba para poner a un íntimo amigo suyo con el fin de que ponga en las encuestas lo que ella quiera que diga", disparó el vocero del partido, Esteban González Pons, en abierto repudio al nombramiento de Ramos como nuevo titular del CIS.
González Pons también embistió contra el gobierno por "no respetar" el carácter autónomo de esa institución. "Fernández de la Vega ha destituido a Barreiro Pérez Pardo como quien despide a la camarera que le sirve el puchero y no a una profesional de las encuestas; como si el CIS fuera una oficina doméstica de la vicepresidencia", afirmó.
La destitución de Barreiro Pérez Pardo fue rechazada también por prominentes sociólogos, como Julio Carabaña, catedrático de la Universidad Complutense, quien adjudicó una intencionalidad "política" en la decisión del gobierno español.
"Sería muy difícil encontrar razones de eficacia o de competencia (en esta decisión); yo creo que no las hay y que la gestión ha sido excelente desde todos los puntos de vista. Otra cosa son las razones políticas", aseguró el sociólogo

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