Desde principio del año entrante 18.000 colectivos tendrán la obligación de contar con Sistema de Posicionamiento Global, es decir el conocido GPS, nueva modalidad a la cual deberán adaptarse más de 50 mil choferes y que para los empresarios del sector genera críticas, al extremo que no consideran su utilización como “la mejor opción”.
No obstante, Millaci apuntó que “algunas empresas ya usan estas máquinas para tener una referencia de sus vehículos en el trayecto que llevan cabo. Además -puntualizó- les sirve ante un problema en el transito porque logran avisarle a los choferes para desviar el colectivo y le marcan por donde ir”.
El titular de la CAEP disparó que entre los sistemas posibles de instrumentar, “el GPS no es la mejor opción. Igual -apuntó-, sigo sosteniendo que el problema no pasa por la velocidad” y recordó que los últimos accidentes que han tenido saldo de muertos fueron generados, siempre doblando esquinas o cruzando con el semáforo en rojo.
En ese sentido indicó que la entidad propuso a la policía “usar cámaras en los colectivos” y admitió que otro punto importante relacionado con los siniestros causados por los colectivos “son los inconvenientes con algunos conductores porque no son permanentemente controlados”.
Caja negra
Esas cámaras, remarcó Millaci, serían cuatro: una mirando al interior de la unidad, otra oblicua apuntando al conductor, una de frente siguiendo el transito y la última de costado enfocando como suben y bajan los pasajeros por las puertas.”.
“Inclusive -añadió- otra idea es usar un sistema antipánico que está en conexión directa con el 911. En los casos de necesidad ante un peligro el conductor aprieta un botón para su resguardo. Por supuesto -dijo- es imposible visualizar todas las cámaras a la vez, pero ante una emergencia entra en contacto on line con el colectivo”.
El empresario aseveró que “también quedarán registradas las imágenes grabadas en una caja negra por el lapso de seis meses. En cuanto al valor saldría algo más de 1000 dólares todo el equipo”.
Respecto a la llegada del GPS, Millaci precisó que un equipo de posicionamiento global cuesta 100 y 150 dólares. “Esa inversión -acotó- es única y después se paga el mantenimiento y las comunicaciones” y en relación al pasajero dijo que “podría llegar a beneficiarse, en algunos casos y dependiendo de los acuerdos que se hagan con las compañías telefónicas, con la existencia en ciertas paradas de un sistema donde mientras espera podrá visualizar en cuantos minutos viene el próximo colectivo”.
A la hora de saber quienes debería absorber los gastos del GPS Millaci manifestó que “el transporte es un medio subsidiado por el Estado, porque no quieren aplicar aumentos en las tarifas. Para esos subsidios hay costos y egresos, así se determina el valor del subsidio. En cualquiera de los casos de inversión nosotros no tenemos rentabilidad, porque esta dentro de los costos cualquier incremento se debe poner en esa estructura, y decir como se paga. Tal vez, se puede aumentar la tarifa y abonarlo el Estado, o si hace el pago mediante subsidios teniendo en cuenta que es por única vez. Otra posibilidad podría considerarse la entrega de créditos blandos”.
Tarifas retrasadas
El responsable máximo de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros sentenció que “hace tiempo desde el punto de vista económico opinamos que las tarifas están retrasadas. Hoy ni siquiera a alguien que te pide plata en la calle le das un peso porque te da vergüenza”.
De ese modo, opinó que para el sector que representa “los boletos deberían estar entre $1.50 y $ 2. Así se bajarían los subsidios, porque la ecuación económica depende cada vez más de los subsidios, que no es la mejor de las opciones”.
Tras recordar que en la actualidad el Estado invierte $ 450 millones por mes en subsidios, subrayó que “en la Argentina ya hay boletos que cuestan $ 2 en Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta, y hasta hay pasajes con mayor valor que esa cifra”.
En torno a la inseguridad, Millaci cuestionó la iniciativa de colocar vidrios blindados en ciertas partes del colectivo. Como argumento contra esa propuesta destacó que “eso tiene un problema muy serio. Al subirse un delincuente al colectivo, si el chofer se niega a abrir la cabina, después quedan los pasajeros. Entonces -detalló- podría pasar ante ese hecho que el malviviente mate a una persona o prenda fuego al vehículo con tal que conductor cambie de actitud. Igualmente, las pruebas que se hicieron con algunos conductores dejaron un saldo negativo. Ellos dijeron que no se podía manejar de esa forma”.
Sobre la inseguridad Millaci dijo que “si la policía no le encuentra la solución, para nosotros lograr ese objetivo es más complejo. Hoy ya hay líneas que no van por determinadas zonas del Gran Buenos Aires en horarios nocturnos”, disparó el presidente de de CAEP.
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