Polémica por el caso del niño escrachado

Fue anticipo de Nuevo Diario en su edición impresa de ayer. La supervisora no habló.

Las puertas del jardín estuvieron cerradas para la prensa.

Un alumno del jardín de infantes Nº149 “Carrousel”, fue escrachado por una docente del establecimiento por adeudar tres meses de una cuota especial, destinada al pago del profesor de Educación Física. El caso fue adelantado por Nuevo Diario en su edición de ayer, tuvo una gran repercusión y generó indignación en la comunidad.

Desde horas tempranas, el equipo periodístico estuvo presente en las puertas del jardín de infantes a la espera de que algún directivo explicara lo ocurrido. Sin embargo, se retiraron del lugar al mediodía sin realizar declaraciones.

Un portón de rejas con llaves y un segundo portón herméticamente cerrado conformaban la postal del edificio educativo ubicado en el barrio Mishky Mayu en las primeras horas. Hubo que insistir en varias oportunidades para ser atendidos por el personal del jardín, y cuando lo hacían, prometían la palabra de la supervisora. Sin embargo, las palabras nunca llegaron; durante toda la mañana fueron varios los medios periodísticos que se acercaron a las puertas del establecimiento y recibían la misma respuesta.

Lo más llamativo fue que después del tiempo esperado, habían señalado que el momento de la salida iba a ser el adecuado para realizar las entrevistas. Pero una vez más ello no ocurrió, por el contrario, la supervisora aprovechó la aglomeración de padres que retiraban a sus hijos y salió mezclada entre ellos.

Abordada por el periodista de LV11, la supervisora negó en más de una oportunidad ser quien cumplía esta función y se retiró apresurada en compañía de otra mujer. Sólo atinó a decir que el Ministerio de Educación daría la información correspondiente.

La supervisora zonal fue sancionada con la iniciación de un sumario administrativo que fue determinado por el Ministerio y el Consejo General de Educación.

Otros padres

El resto de los tutores que se encontraba en el exterior del jardín de infantes, con cautela manifestó a Nuevo Diario desconocer en profundidad el hecho, por lo que se reservaban las opiniones hasta que pudieran interiorizarse en el tema.

Iniciaron sumarios a docentes

La única voz oficial que se expidió sobre el caso fue desde el Ministerio de Educación de la Provincia de Santiago del Estero, que conjuntamente con el Consejo General de Educación determinó que se inicien los correspondientes sumarios administrativos en contra de la docente Miriam Leguizamón (Expte. Nº 2413/76/12), la vicedirectora de la institución a cargo de la dirección, Prof. Mirta Morales (Expte. Nº 2412/76/12) y la supervisora zonal (Expte. Nº 2411/76/12).

En su segundo punto señala “que por disposición de las autoridades educativas se prohibió terminantemente desde el año 2008 que las instituciones educativas, por sí mismas ni por intermedio de sus cooperadoras, realicen contrataciones de personal para cargos que no se encuentran aprobados en las plantas funcionales de cada institución.

“Cuando vi el cartel, sentí vergüenza y humillación, fue algo discriminatorio”

Celeste Arévalo, mamá del niño escrachado, dialogó ayer a solas con Nuevo Diario y LV11, oportunidad en la que aseguró haber sentido vergüenza y humillación al advertir el cartel que le colocaron a su hijo el pasado lunes.

En horas de la mañana y notoriamente nerviosa por la repercusión que tomaba el caso, Celeste expresó: Lo que ocurrió fue que ayer (por el lunes), cuando lo voy a buscar a mi hijo al jardín, él junto con otros compañeros salían con un cartelito en el pecho. Cuando vi el cartel, sentí vergüenza, humillación, para mí fue algo discriminatorio”, sentenció.

El cartel al que hacía referencia, le recordaba que debía pagar los $45 que correspondían a los meses de julio, agosto y setiembre. Consultada respecto sobre si es un monto consensuado, indicó: “Nosotros lo habíamos acordado con las autoridades a principio de año”.

El hijo de Celeste tiene sólo 3 años y asiste a la salita de maternal, en el turno tarde del jardín de infantes Nº149 “Carrousel”.

Por otra parte manifestó que “en ese momento no hablé con las autoridades, pero en el camino dialogaba con otros padres y me dijeron que ya había pasado antes”. “Cuando llegué a mi casa, indignada y con impotencia, como un impulso lo publiqué en una página web, no pensé que iba a tener esta repercusión”, continuó.

Celeste aseguró que no espera ninguna disculpa pública, sino que su objetivo es que estas cosas salgan a luz y no sigan pasando. “Me extraña que venga de parte de docentes que están preparados y que sean conscientes de que lo que hicieron, está mal”, dijo.

“El cuaderno de comunicaciones está sin uso, existen muchísimas formas de comunicar, notificaciones o lo que sea, pero no se puede utilizar a los chicos como un objeto, como un cuaderno de comunicaciones”, señaló.

“No puedo certificar si fue la maestra o los directivos los que enviaron la nota, sí deberían tener conocimiento de que se realizaba esta práctica porque ya lo habían realizado anteriormente”, apuntó.

Por último dijo sentir temor de lo que pueda resultar en adelante, “espero que no se la agarren con el niño”. Celeste Arévalo tuvo la valentía de denunciar una acción repudiable y espera que no se repita con ningún otro niño.

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