Fernando GonzalezEl caos que se vivió en los últimos días en el aeropuerto de Ezeiza, que dejó a cientos de pasajeros varados, que obligó a la suspensión del 40% de los vuelos de Aerolíneas Argentinas y a la creación de un comité de crisis por parte del Gobierno debiera al menos servir para encontrarle una solución al tema.
El conflicto aeroportuario derivó ayer en una polémica recurrente cada vez que Aerolíneas Argentinas queda en el ojo de la tormenta. Mauricio Macri planteó que así la estatización de la compañía de bandera no sirve. Y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, le respondió que lo que se busca en realidad es volver a privatizarla. De ese modo, la calidad del servicio y la rentabilidad de la compañía quedan ocultos tras un debate en el que se privilegia lo ideológico y se olvida el interés de los ciudadanos que la financian al pagar sus impuestos.
El endeudamiento y los quebrantos de Aerolíneas han sido producto de malos gobiernos, malos empresarios privados y gremios complicados. El único modo de superar esta historia de fracasos es que la dirigencia asuma el tema con responsabilidad para consensuar una solución de largo plazo que exceda a los gobernantes de turno.

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