La Política de Defensa sigue manteniendo su lugar marginal en los asuntos de Estado y esto se puede comprobar con las partidas presupuestarias asignadas para el corriente año.
Otro grave error es que se ha "importado" un modelo de Defensa que no responden a las necesidades estratégicas de nuestro país. Se ha llevado adelante la implementación de un modelo defensivo con una capacidad disuasoria inexistente. Nuestro país no cuenta con un instrumento militar adecuado para tal fin y esto es contraproducente para los intereses de nuestra Nación en el mediano y largo plazo.
Para el actual Gobierno, la Defensa representa un gasto y no una inversión (a diferencia de Brasil y Chile). La adopción de un modelo defensivo disuasorio y la consideración de la defensa como un gasto han llevado a una desinversión en las capacidades militares, provocando el mayor desarme en la historia de nuestro país.
Llama la atención que desde el Gobierno Nacional se otorgue importancia a la protección de nuestros recursos naturales, siendo que las capacidades operativas de la Armada Argentina y la Fuerza Área Argentina no son las adecuadas para proteger nuestro mar territorial, la plataforma continental y el espacio aéreo nacional de manera eficaz.
Ante estos aspectos de esta paupérrima política, es imprescindible otorgar a la Defensa el lugar preponderante que necesita como pilar fundamental en la estrategia del desarrollo nacional, de crecimiento económico y de la inserción en el mundo.
Para poder lograrlo es fundamental recuperar el rol crucial que tienen las FF.AA. en la tarea de proteger a la Nación en caso de guerra, preservar sus rutas navegables y sus recursos económicos, interactuar con la diplomacia nacional, participar en la seguridad internacional dentro de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, de la ONU, y cooperar con otras naciones en operaciones combinadas, entre otras tareas.
Es imprescindible remarcar que con el retorno de la Democracia en 1983 se inició un proceso en el cual el poder civil republicano procuró subordinar y controlar efectivamente a las Fuerzas Armadas como institución. Hoy el control civil de la Defensa es un hecho y no caben dudas de que las Fuerzas Armadas responden y defienden los intereses democráticos de nuestra nación.
La importancia de una política de defensa seria y el planeamiento de un instrumento militar adecuado, radica en que nuestras Fuerzas Armadas protejan realmente los intereses económicos de nuestra nación, brindando seguridad en el espacio marítimo y aéreo nacional, vías por las cuales circula el comercio exterior, las comunicaciones electrónicas globales del Estado, el transporte aéreo, así como innumerables amenazas de carácter transnacional.
*Diputado Nacional por la Provincia de Corrientes. Miembro de la Comisión de Defensa. HCDN.
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