Un policía perdió un ojo cuando perseguía a arrebatadores

Hoy será intervenido quirúrgicamente en el Hospital San Juan Bautista. Su mujer dice que no sabe si volverá a trabajar.
Silvio Soto, un agente de la Policía, perdió su ojo izquierdo tras recibir un ladrillazo en el rostro cuando perseguía a dos arrebatadores que acababan de robarle a una mujer. Los ladrones se escondieron en una casa cuyos moradores comenzaron a apedrear a los policías para repelerlos, causándole la grave lesión a Soto.

Persecución

La sucesión de hechos que desembocó en el fatídico ataque a Soto tuvo su inicio en avenida Alem y San Martín, donde efectivos de la Comisaría Novena circulaban realizando sus patrullajes cuando fueron alertados por una mujer que les informó que acababa de ser víctima de un arrebato en la plazoleta de avenida Alem y Acosta Villafañe.

Los oficiales procedieron a convocar a personal de la comisaría Primera y motoristas Kappa, a fin de ubicar a los malvivientes, mientras la unidad móvil de la Novena trasladaba a la mujer hasta la Unidad Judicial 1 para que realice la denuncia correspondiente.

Cómplices

En esos momentos fue que agentes de la comisaría Primera divisaron a dos sujetos con las características de los arrebatadores e iniciaron una persecución, que finalizó cuando los sospechosos ingresaron a una vivienda ubicada en Avellaneda y Tula y San Martín. En dicho domicilio, los uniformados comenzaron a ser agredidos por los moradores de la casa en la que se refugiaron los delincuentes, y recibieron el fuerte impacto de piedras y ladrillos, entre otros elementos.

Precisamente un pedazo de ladrillo es el que le fue asestado en el rostro al oficial Soto, de 28 años, quien fue inmediatamente asistido, aunque sin que los esfuerzos médicos lograran evitar la pérdida de su ojo izquierdo. Efectivos de la División Investigaciones lograron posteriormente la aprehensión del joven vinculado con el hecho, quien fue identificado como “Chucky” Córdoba, mayor de edad.

Fuentes de la Policía aseguran que este joven sería, precisamente, uno de los arrebatadores de la mujer.

Dolor e indignación

El Esquiú.com dialogó con Yamila de Soto, la esposa de Silvio, quien puso de manifiesto su gran dolor por este hecho, indicando que el golpe fue de tal consideración que afectó el ojo de su marido y a su vez le fracturó el pómulo izquierdo.

La mujer relató que, por lo que pudo contarle su esposo, el golpe “fue un ladrillazo y se lo dieron muy de cerca”. “Él está consciente, pero muy dolorido. De a ratos se pone mal”, expresó.

“Este pendejo (por Chucky) nos arruinó la vida a mi marido y a mi familia”, agregó abatida la joven, indicando que con Silvio son padres de dos niños de 4 y 7 años y anticipando: “No sé si volverá a trabajar después de esto”.

Accidente

Los desafortunados acontecimientos protagonizados por los agentes de la Policía ayer a la mañana, no terminaron con la agresión a Soto.

Fuentes policiales indicaron que un accidente se produjo cuando un móvil se acercaba al domicilio donde se ocultaban los arrebatadores, ya que al ser alertados por el ataque que sufrían sus compañeros, nuevamente la unidad móvil de la comisaría Novena se dirigió al lugar para brindar apoyo; pero mientras cruzaba la intersección de calle San Martín y avenida Alem, con balizas y las sirenas encendidas, fue colisionado por una Honda Strong 125cc.

La moto era conducida por Luis Marcelo Solohaga, alumno de la Escuela de Cadetes de la Policía, quien también se dirigía a la mencionada vivienda para colaborar en la aprehensión de los malvivientes.

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